(SALTA) Por Diego Nofal.- En la Cámara de Diputados de Salta se ha descubierto, con la sorpresa de quien encuentra una moneda en el bolsillo, que las tasas municipales en Salta capital son excesivamente altas y que el intendente Emiliano Durand tiene algo que ver con ello. El legislador Franco Lastra, en su rol de cruzado antitributario, tomó la bandera de la queja vecinal para cuestionar el aumento de la unidad tributaria municipal, ese valor mágico que define cuánto pagan los contribuyentes por el simple hecho de existir dentro del ejido urbano.
Según el diputado, el 52% de la factura de luz que reciben los salteños corresponde a impuestos y tasas municipales, un dato que suena a escándalo pero que pocos se animan a verificar con detenimiento. El intendente Emiliano Durand, por su parte, defiende su gestión con el argumento de que los aumentos son necesarios para mantener los servicios que la ciudad demanda, aunque muchos vecinos se pregunten qué servicios son esos que justifican un incremento del 140% en la unidad tributaria.
La oposición, siempre atenta a cualquier oportunidad para sacar rédito político, no dudó en calificar la medida como un «verdadero impuestazo» que castiga a los bolsillos de los ciudadanos de a pie mientras los funcionarios municipales disfrutan de sus privilegios. Lo curioso del asunto es que muchos de los que hoy se quejan con vehemencia votaron a favor de ordenanzas similares cuando les convenía, demostrando que la coherencia es un valor en extinción en la política salteña.
El debate en la Cámara de Diputados de Salta alcanzó niveles de intensidad dignos de una telenovela, con acusaciones cruzadas y promesas de reformas que pocos creen que se materialicen en el corto plazo. Los legisladores de La Libertad Avanza, encabezados por Lastra, propusieron congelar la Unidad Tributaria como una solución mágica que, según ellos, aliviará la presión fiscal sobre los contribuyentes y reactivará la economía local de forma inmediata. Sin embargo, la propuesta parece más un gesto político que una medida realmente efectiva, ya que congelar un índice sin atacar las causas estructurales del gasto público es como poner una curita en una herida que requiere sutura urgente.
Emiliano Durand, desde su despacho municipal, observa con cierta ironía cómo los diputados provinciales discuten sobre sus tasas sin proponer alternativas concretas para financiar los servicios que la ciudadanía exige a diario. El intendente ha argumentado que su gestión busca eliminar tasas para incentivar la inversión y la generación de empleo, aunque los números muestran que los aumentos han sido mucho más frecuentes que las eliminaciones prometidas en sus discursos de campaña.
La realidad es que tanto la provincia como el municipio parecen competir en una carrera por ver quién cobra más impuestos, mientras los contribuyentes son los únicos perdedores en esta competencia desleal. Los vecinos de Salta capital, mientras tanto, siguen pagando sus facturas con resignación y algún que otro comentario sarcástico sobre la eficiencia de los servicios públicos que reciben a cambio de sus tributos.
Los aumentos de tasas municipales, que en algunos casos habrían alcanzado hasta el 670% en los últimos dos años, golpean con especial dureza a los sectores más vulnerables que no tienen margen para absorber nuevos costos en sus ya ajustados presupuestos familiares. La clase política, en su mayoría, parece vivir en una burbuja donde los aumentos son solo números en un papel y no el reflejo del sacrificio diario de miles de familias que luchan por llegar a fin de mes.
El desafío para Emiliano Durand y para los diputados que lo critican será encontrar un punto de equilibrio entre la necesidad de recaudar fondos para el municipio y la imperiosa urgencia de no ahogar a los contribuyentes con una presión fiscal insostenible. La queja en la Cámara de Diputados de Salta puede ser un buen punto de partida para un debate serio sobre el sistema tributario municipal, siempre y cuando las palabras se traduzcan en acciones concretas y no queden en el simple terreno de la especulación política. Mientras tanto, los salteños seguirán esperando que sus representantes demuestren que están a la altura de las circunstancias y que pueden gobernar con responsabilidad fiscal sin castigar a quienes menos pueden pagar.