(SALTA) Por Diego Nofal.- La concejal Inés Bennassar no necesitó de grandes discursos ni de estadísticas rebuscadas para describir la crisis que atraviesa Salta, porque la realidad se impone por sí sola en cada esquina del centro. «Nunca vi la cantidad de desempleo y de negocios cerrados que veo hoy», sentenció la edil durante la reunión del Consejo Deliberante, y sus palabras resonaron como un eco de desolación.
La pérdida de 15.752 puestos de trabajo registrados no es un número más en un informe oficial, sino la constatación de que el empleo formal se derrumba sin piedad. Los negocios cerrados son la postal cotidiana de una ciudad que antes bullía de actividad comercial y hoy muestra un paisaje de persianas bajas y carteles oxidados. Entre abril de 2025 y abril de 2026, la provincia perdió 588 empleadores, una cifra que se agrava si se considera que desde noviembre de 2023 ya se habían perdido casi 900.
El sector comercio fue el más castigado con la desaparición de 203 empleadores, mientras que las pymes, ese motor vital de los barrios, cerraron sus puertas en masa. La concejal Bennassar aseguró que miles de salteños acuden al Consejo Deliberante y a la municipalidad pidiendo recursos, programas y oportunidades para aprender un oficio en la Escuela de Arte y Oficio.
La desesperación se palpa en cada fila de personas que buscan una salida laboral, un plan de nutrición o simplemente una copa de leche para sus hijos. La política, según Bennassar, debe estar focalizada en el ser humano y no en las macroeconomías que poco entienden de hambre y deudas. Sin embargo, sus reclamos parecen caer en oídos sordos, mientras los funcionarios siguen discutiendo de abstracciones y estadísticas que no llenan el estómago de nadie.
La cantidad de desempleo que hoy se vive en Salta no tiene precedentes en la historia reciente, ni siquiera en las peores crisis económicas que atravesó el país. La concejal invitó a todos los legisladores a caminar por el centro de la ciudad y ver con sus propios ojos las realidades que golpean.
Caminar por Salta es hoy un ejercicio de duelo, un recorrido por la nostalgia de lo que fue y la incertidumbre de lo que será. Mientras tanto, los discursos oficiales siguen hablando de reactivación, pero la única reactivación visible es la de la cola en los comedores comunitarios.
Las declaraciones de Bennassar no son una exageración política, sino el grito desgarrado de una provincia que se ahoga en su propia crisis. El tiempo dirá si alguien escucha, pero por ahora, el silencio oficial es la única respuesta que reciben los salteños.









