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Salta

La gestión local como trinchera: el valor de la obra pública en el interior salteño

En ciudades clave del norte salteño como Tartagal, el asfalto representa la integración real de sectores históricamente postergados, el acceso seguro de ambulancias y servicios de emergencia, y una mejora sustancial en la calidad de vida.

Hernández Berni

SALTA – En un contexto nacional caracterizado por el repliegue del Estado central y la parálisis casi absoluta de la obra pública financiada por la Nación, las gestiones municipales del interior del país enfrentan un desafío crucial: responder a las demandas cotidianas de los vecinos sin contar con el flujo habitual de recursos federales. En Salta, esta coyuntura ha reactivado un debate estratégico sobre el rol de la infraestructura urbana en la cohesión social y la equidad territorial, demostrando que la eficiencia en la administración de fondos propios y la articulación entre el municipio y la Provincia resultan indispensables para sostener el desarrollo.

La pavimentación urbana no es un mero detalle estético ni una cuestión superficial. En ciudades clave del norte salteño como Tartagal, el asfalto representa la integración real de sectores históricamente postergados, el acceso seguro de ambulancias y servicios de emergencia, y una mejora sustancial en la calidad de vida. Durante décadas, barrios enteros arrastraron reclamos estructurales que superaban los 50 años de espera. En este escenario, la prioridad del intendente Franco Hernández Berni ha sido abordar de forma sistemática esas deudas históricas, priorizando la urbanización de los sectores periféricos y consolidando conectores viales clave.

Muestra de esta política de gestión es la habilitación de la pavimentación en la Avenida 24 de Septiembre y su continuación, Leandro Alem, hasta la margen del río Tartagal. La intervención, dividida en dos etapas para optimizar costos y recursos operativos, abarca cuatro cuadras estratégicas , alrededor de 500 metros lineales, que representan más de 6.000 metros cuadrados de hormigón armado de alto impacto. Esta obra beneficia de forma directa a 90 familias frentistas y transforma la transitabilidad en la zona.

A esta concreción se suma el avance ininterrumpido en otros frentes urbanos, como la pavimentación de la calle Suipacha, arteria fundamental que vincula el Barrio Santa Rita con Villa Güemes, y la construcción de cordón cuneta en la calle Arabia Saudita del Barrio 365 Viviendas, paso previo indispensable para el posterior asfaltado.

El análisis político de estas intervenciones revela una premisa clara: en tiempos de escasez y recortes nacionales, la gobernabilidad se construye a través de la eficacia fiscal local y la sinergia con el gobierno provincial. Pese a que el Poder Ejecutivo Nacional cortó el envío de partidas para infraestructura, la administración de Tartagal ha logrado optimizar sus ingresos y reordenar prioridades presupuestarias. Sin embargo, ese esfuerzo municipal resultaría insuficiente sin el sostén del Gobierno provincial, encabezado por Gustavo Sáenz, que ha mantenido una visión federal dentro de la propia geografía salteña.

Al respecto, el intendente Franco Hernández Berni destacó el trabajo articulado con el Ejecutivo provincial: «Sostener el ritmo de la obra pública cuando los fondos nacionales están congelados exige una administración rigurosa y creativa de los recursos municipales. Pero este avance también es posible gracias al compromiso institucional del gobernador Gustavo Sáenz, quien comprende que el desarrollo de Salta se construye equilibrando las oportunidades en cada municipio del interior y dando respuestas concretas a vecinos que esperaron durante décadas».

El modelo que se consolida en Tartagal expone que la infraestructura en el interior no constituye un gasto prescindible, sino un motor de equidad social. La capacidad de ejecutar obras con recursos propios y respaldo provincial marca un precedente de autonomía funcional frente a la sequía de fondos nacionales, demostrando que cuando existe decisión política y solvencia en la gestión, las respuestas históricas finalmente se transforman en realidades concretas para la comunidad.