(SALTA) – (Por Diego Nofal).- Cristina Fiore está segura porque sabe que Pedro García Castiella nunca permitirá que avance una causa en su nombre como lo hizo siempre con los funcionarios públicos. El procurador general de Salta evita que las causas contra los políticos y los amigos del poder avancen siempre dentro de los tribunales provinciales. Son otros y lejanos los tiempos en los que Pedro García Castiella era un abogado renombrado por defender causas de los más desvalidos y vulnerables.
Hoy está en la vereda de los victimarios y los perpetradores algo muy raro para un fiscal provincial de su investidura y trayectoria. El botón más evidente de este gobierno es sin duda Pedro García Castiella recordemos el caso de la ex secretaria de Justicia Verónica Saicha quien fue sorprendida robando. La ex funcionaria fue sorprendida robando en un local de emprendedores y la información del caso fue imposible de conseguir para la prensa.
También podemos mencionar el caso de los ñoquis VIP del gobierno provincial que cobraban salarios en la cámara de diputados y en el Gran Bourg. Nadie explicó aún el caso cuando diario El Intra presentó una denuncia formal en los tribunales locales de la provincia y nadie investigó nada.
Ahora el trabajo del procurador general es proteger a la ministra de Educación que tiene cargos fantasmas y sueldos inflados a la vista de todos los salteños. La investigación judicial ya sufrió un parate y seguramente no volverá a avanzar jamás en la vida pública de la provincia salteña nunca más.
Cristina Fiore sabe que tiene impunidad asegurada por el jefe de fiscales Pedro García Castiella quien responde a los intereses del poder político provincial. Por eso no teme que las denuncias en su contra prosperen en los tribunales salteños algún día porque sabe que no avanzarán nunca jamás. La política de Pedro García Castiella es una manito para los funcionarios y una pared para los ciudadanos comunes de a pie salteños que reclaman justicia.
Los salteños merecen un fiscal que investigue de verdad y no un protector de políticos corruptos y amigos del poder como el actual procurador. Cristina Fiore debería rendir cuentas ante la justicia y no esconderse detrás del procurador general de la provincia salteña que la protege siempre. La impunidad de los funcionarios es el mayor problema de la justicia provincial y debe terminar de una vez por todas en Salta para siempre ya.