(SALTA) – (Por Diego Nofal).- La Unión Cívica Radical (UCR) pidió tiempo y los sectores de Natalio Iglesias y Soledad Farfán negocian una lista de unidad para las elecciones internas del partido. La postergación del cronograma electoral les dio una semana más para intentar acercar posiciones y evitar una disputa interna. Sin embargo, Iglesias confirmó que todavía no existe un acuerdo para una lista única y que las conversaciones formales comenzarían con una mesa política entre los espacios.
El dirigente radical señaló que no están con acuerdo y que recién van a armar la mesa política para empezar a charlar y ver si llegan a un entendimiento. Desde el sector de Farfán, el concejal radical y secretario del Sindicato de Empleados de Comercio, Ángel Ortiz, había reconocido que existían contactos entre distintos referentes y no había descartado una nómina común. La negociación tiene como antecedente las legislativas nacionales de 2025, cuando la UCR volvió a competir con una lista propia después de casi quince años.
En aquella elección, Natalio Iglesias encabezó la nómina de senadores nacionales y Soledad Farfán la de diputados. Poco más de un año después, ambos están enfrentados por el control partidario y buscan dirimir sus diferencias en las urnas. La interna radical refleja las tensiones entre distintos sectores que pugnan por el liderazgo del partido en la provincia.
Un tercer sector minoritario y alejado hace años del partido, encabezado por el radical Rubén Correa, emitió un comunicado diciendo que no participaría de las elecciones. Ese grupo considera que no está representado por ningún sector de la UCR y que hace muchos años ya no se siente parte del partido. Su decisión de no participar refleja la fragmentación y las dificultades de la UCR para mantener la unidad.
La UCR es uno de los partidos más antiguos y tradicionales de Salta y su situación interna tiene impacto en el escenario político provincial. La posibilidad de una lista de unidad o de una competencia interna definirá el rumbo del radicalismo en los próximos años. Los dirigentes saben que la división debilita al partido y favorece a sus adversarios políticos.
Natalio Iglesias y Soledad Farfán representan dos visiones y dos estilos de hacer política dentro de la UCR salteña. Ambos tienen estructura y respaldo en distintos sectores del partido y de la sociedad. La negociación por una lista de unidad es una oportunidad para recomponer la relación y evitar una fractura que podría ser irreversible.
La postergación del cronograma electoral les dio a los sectores una semana más para negociar y buscar un acuerdo. Si no logran una lista de unidad, la UCR irá a internas y la ciudadanía será testigo de una disputa que podría tener consecuencias para el futuro del partido. El tiempo se agota y la responsabilidad de los dirigentes es priorizar los intereses colectivos por sobre las ambiciones personales.