(SALTA).- (Por Diego Nofal).- La posibilidad de que Emilia Orozco sea candidata a gobernadora por La Libertad Avanza en Salta ha generado más ruido que certezas, y esa ambigüedad es en sí misma una señal de la fragilidad del espacio libertario en la provincia. Mientras algunos medios nacionales la mencionan como la aspirante del oficialismo para el Ejecutivo provincial, dirigentes locales del propio espacio salieron a desmentirlo con una dureza llamativa.
La senadora nacional ha evitado definirse con claridad sobre su futuro político y llegó a descartar por el momento una candidatura provincial para concentrarse en la continuidad de Javier Milei en la Presidencia. Esa indefinición, que podría ser una estrategia de cuidado político, se parece cada vez más a una falta de rumbo compartido dentro de un espacio que no logra articular un liderazgo territorial sólido.
Un concejal libertario llegó a acusar a Orozco de haber «arreglado» con el gobierno provincial y de no competir por la gobernación, lo que revela una interna que excede las diferencias de matices. Cuando los propios correligionarios desconfían públicamente de su referente, la pregunta sobre la candidatura deja de ser una especulación periodística y se convierte en un síntoma de descomposición.
La Libertad Avanza tiene derecho a dirimir sus candidaturas con los mecanismos que considere apropiados, pero los salteños merecen saber si el espacio que se presenta como alternativa al oficialismo provincial tiene la madurez suficiente para gobernar. La confusión sobre la figura de Orozco no es un detalle menor porque afecta la credibilidad de toda una fuerza política que aspira a conducir los destinos de la provincia.
El gobierno provincial, mientras tanto, observa el espectáculo libertario con la tranquilidad de quien se beneficia del desorden ajeno, y esa es una ventaja que no debería subestimar. La fragmentación opositora suele traducirse en triunfos oficialistas, aunque estos no respondan a una evaluación positiva de la gestión sino a la debilidad de quienes deberían controlarla.
La política salteña necesita oposiciones serias y coherentes, y la incertidumbre sobre la candidatura de Orozco no contribuye a ese objetivo. Si La Libertad Avanza quiere ser una alternativa real en 2027, deberá resolver sus internas con transparencia y no con rumores, desmentidos y acusaciones cruzadas que solo alimentan la confusión.






