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Opinión

El Presupuesto 2027 busca equilibrio fiscal, pero la transparencia es una deuda pendiente

El análisis cuestiona la dependencia financiera de los municipios y reclama información pública sobre la asignación de recursos y las prioridades del gasto.

Diputados

(SALTA).- (Por Diego Nofal).- El gobierno de Gustavo Sáenz avanza en el armado del presupuesto 2027 con reuniones regionales con intendentes y legisladores, y el jefe de Gabinete, Sergio Camacho, insiste en presentar el equilibrio fiscal y la cercanía con los municipios como las características distintivas de la gestión provincial. El relato suena bien, pero la realidad de las cuentas públicas salteñas merece un escrutinio más profundo y menos autocomplaciente.

El piso de coparticipación asegurado para los municipios, con base en febrero de 2026, es una herramienta válida para dar previsibilidad a las comunas, pero no resuelve el problema de fondo de la dependencia financiera de los intendentes respecto del gobierno provincial. La «cercanía» que Camacho pregona se traduce, en la práctica, en una relación de subordinación donde los municipios reciben lo que el Ejecutivo decide transferirles, sin margen real para diseñar políticas propias con autonomía financiera.

El equilibrio fiscal, por otra parte, es una meta loable, pero no puede convertirse en un fin en sí mismo. Un presupuesto equilibrado que no invierte en infraestructura, que no fortalece los servicios de salud y educación y que no promueve el desarrollo productivo es un presupuesto que administra la pobreza en lugar de combatirla. La provincia necesita un debate serio sobre las prioridades del gasto, y ese debate no puede reducirse a una exposición de diapositivas con números ordenados.

La transparencia es otro capítulo pendiente. El gobierno provincial anuncia reuniones y consultas con intendentes y legisladores, pero no publica los criterios detallados de asignación de recursos ni los indicadores de gestión que permitirían evaluar el impacto real del presupuesto. Los salteños tienen derecho a saber en qué se gasta cada peso y qué resultados se obtienen, y esa información debería estar disponible antes de que el presupuesto se apruebe y no después.

El presupuesto 2027 es una oportunidad para que el oficialismo demuestre que su compromiso con la eficiencia no es solo un eslogan. Si el gobierno de Sáenz quiere ser recordado por su gestión y no solo por sus discursos, debería empezar por abrir las cuentas, priorizar la inversión productiva y garantizar que el equilibrio fiscal se traduzca en bienestar para todos los salteños.

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