(SALTA) – (Por Diego Nofal).- El gobernador Gustavo Sáenz puso en marcha la formación en inteligencia artificial para docentes salteños a través de la plataforma CODE AI y alcanzó a 300 docentes de 33 escuelas primarias de la provincia. La iniciativa busca promover el pensamiento computacional y convertir a los maestros en multiplicadores de estos conocimientos ante casi siete mil estudiantes de sexto y séptimo grado.
Salta se convierte en la primera provincia argentina en implementar esta propuesta mediante un convenio con organizaciones privadas y una ONG de alcance internacional. El gobernador afirmó que la única forma de construir una Salta más justa es garantizando la igualdad de oportunidades desde las aulas.
La intención es loable y la incorporación de tecnología en la educación pública es una necesidad impostergable. Sin embargo, la formación virtual de seis horas distribuidas en cuatro encuentros parece insuficiente para transformar las prácticas pedagógicas de manera profunda.
La provincia no ha explicado cómo se sostendrá esta capacitación en el tiempo ni cómo se evaluará su impacto real en los aprendizajes de los estudiantes. La crítica tranquila apunta a la diferencia entre un anuncio con impacto mediático y una política educativa estructural.
El Gobierno provincial suele privilegiar los lanzamientos vistosos por sobre la consolidación de programas que requieren años de acompañamiento docente. La inteligencia artificial en el aula exige mucho más que una plataforma y una capacitación breve.
Salta merece una política educativa seria que incluya conectividad garantizada, equipamiento adecuado y formación continua para los docentes. El anuncio es un punto de partida pero no puede quedarse en la foto de inauguración.









