(SALTA).- (Por Diego Nofal).- La provincia de Salta debate la regularización del delivery de alcohol para frenar el consumo temprano en adolescentes y endurecer los controles sobre comercios que venden bebidas a menores de edad. Diputados provinciales y referentes de adicciones se reunieron en comisiones para analizar propuestas que aún no cuentan con proyectos legislativos concretos ni detalles de implementación. La preocupación central es la facilidad con que los jóvenes acceden a bebidas alcohólicas mediante aplicaciones de entrega a domicilio.
Los legisladores coincidieron en que las campañas de concientización deben complementarse con controles efectivos y sanciones reales ante incumplimientos de las normas de venta. Hasta el momento solo existen enunciados generales y no se informó cómo se fiscalizaría a repartidores y comercios. La sociedad salteña observa un debate que promete soluciones pero no presenta instrumentos concretos.
El oficialismo provincial tiene la oportunidad de transformar una preocupación legítima en una política pública verificable y no en un anuncio mediático más. La venta de alcohol a menores a través de plataformas digitales requiere respuestas claras y no promesas vagas. Los padres y las escuelas esperan medidas que realmente protejan a los chicos.
La lentitud legislativa contrasta con la urgencia que los propios funcionarios reconocen en el recinto. Mientras se evalúan propuestas, los adolescentes siguen accediendo a bebidas sin controles efectivos. La sociedad salteña necesita resultados y no diagnósticos repetidos.
El Gobierno provincial debe explicar con precisión cómo piensa regular las plataformas y qué sanciones aplicará a los comercios infractores. Sin esos detalles, cualquier anuncio queda en la categoría de buena intención. La ciudadanía merece certezas y no experimentos legislativos.
La crítica no es a la intención sino a la ausencia de un plan verificable. Salta puede liderar una regulación moderna del delivery de alcohol si abandona la retórica y presenta proyectos concretos. La pelota está en la cancha de la Legislatura y los salteños observan con atención.









