Connect with us

Hi, what are you looking for?

Elintra.com.arElintra.com.ar

Policiales

Revuelo en los altos mandos de Gendarmería Nacional por una causa que se creía cerrada

Se trata de un pedido de indagatoria para dos jefes de Gendarmería Nacional, uno de ellos del área de inteligencia, quienes podrían terminar procesados por “armar” una causa penal y así pedir una coima, práctica habitual del ex juez Reynoso.

Gendarmería
Juicio a jefes de Gendarmería
banner



Después de casi cuatro años de unos de los mayores papelones de Gendarmería Nacional en Salta, ocurrido cuando el Tribunal Oral Federal 1 decidió anular un juicio porque se había basado en una denuncia anónima truchada por dos jefes de esa fuerza, el caso volvió a reflotarse con un pedido de indagatorias.

La noticia, según lo averiguado por El Intra, causó un gran revuelo no sólo en el ámbito local, sino también en el edificio Centinela, sede de los altos mandos de Gendarmería Nacional, donde casualmente uno de los involucrados tiene su despacho.

Se trata del comandante Favio Waldo Benegas, quien se desempeña como Director de Inteligencia Criminal, un cargo muy importante y que figura dentro del anillo más cercano a la cúpula de mando de Gendarmería Nacional.

Pero no es el único, pues hay otro jefe que también aparece salpicado en esta causa penal. Ese es el comandante Ricardo Castillo, actualmente Jefe de Región IV Salta, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero, mientras que cierra la fila de sospechosos el gendarme raso Sergio Nicolás Guaymás, cuyo testimonio, sin embargo, es considerado clave en el caso.

Hace unos días, el juez federal N°1 Julio Bavio ordenó la citación a indagatoria de los dos altos jefes de Gendarmería, el gendarme Guaymás y el ex juez federal de Orán Raúl Reynoso en el marco de la causa que investiga la posible comisión de delitos de falsificación de documentos públicos, prevaricato y asociación ilícita.

De todos los citados, Reynoso, quien cumple una pena de 13 años de prisión por favorecer a narcotraficantes con resoluciones judiciales a cambio de dinero y bienes, ya es una figurita repetida, aunque su rol dentro de la investigación no deja de ser menos importante.

Juez federal Julio Bavio

La trama delictiva, según surge del pedido de indagatoria requerido por el fiscal general Carlos Martín Amad, del Área de Transición de la Unidad Fiscal Salta, tiene, casualmente, a Reynoso como una pieza clave en un engranaje que tenía como principal objetivo complicar la situación procesal de los principales jefes narcos de la región, para luego, a través del ex juez, ofrecerles una vía de solución.

Por supuesto, esa vía de escape no era sencilla ni mucho menos barata, pues exigía un entramado legal que Reynoso, de acuerdo a la investigación, ya tenía bien aceitado, siendo ese mecanismo ya utilizado con éxito para sacarle dinero a otros narcotraficantes e incluso algunos comerciantes.

En este caso, el blanco era Claudio “Gallo” Andrada, quien ya era investigados por dos jueces federales de Buenos Aires, entre ellas la jueza Sandra Arroyo Salgado, del Juzgado Federal en lo Criminal de San Isidro, también viuda del fiscal Alberto Nisman.

Maniobra judicial

También el Juzgado Federal de Primera Instancia de Mercedes, provincia de Buenos Aires, investigaba a Andrada por narcotráfico, por lo que era un “pez gordo”, dato que no fue pasado por alto por el entonces juez federal Reynoso, quien vio la oportunidad de hacer negocios con este nombre.

Para ello, revolvió en los archivos del Juzgado Federal de Orán y encontró una causa que también tenía como sospechoso a Andrada, en este caso por una ínfima cantidad de droga, pero eso fue suficiente para pedirle a los otros dos juzgados releguen su competencia y deriven a su despacho las acusaciones en curso contra Andrada.

Exjuez federal de Orán, Raúl Reynoso

De esta manera, se puso al frente del caso. Acto seguido, según la hipótesis de investigación, se llevó adelante una segunda etapa, en la cual Benegas y Castillo jugaron un rol clave, pues fueron los encargados de motorizar una denuncia “anónima” contra Andrada, pieza con la cual Reynoso esperaba sellar la suerte del narcotraficante.

Castillo se desempeñó en la zona norte de Salta desde 2008 hasta fines de 2012, en la jefatura de la Unidad Especial de Investigaciones y Procedimientos Judiciales (Uesprojud), una posición clave para hacer esta clase de operaciones.

Según se sospecha, Benegas le mandó a Castillo un mail con una extensa crónica que debía aparecer como denuncia anónima en contra de Andrada. “Te adjunto el posible texto de la denuncia que enviaremos por mail para comenzar el trabajo. Evalualo con Reynoso”, fue el mensaje de Benegas, en lo que se cree fue una clara alusión al “armado” de la causa.

Si había alguna duda de ello, selló el mail con el título de “futuro trabajo”. Y así, fue pues el anónimo se echó a andar el 1 de octubre de 2009 y derivó en la imputación penal de Andrada y otras 15 personas más, como integrantes de una organización que se dedicaba al tráfico de grandes cantidades de droga del norte al sur del país.

Lo que siguió fueron unos largos años de proceso penal, en los cuales, se cree, Reynoso habría intentado que Andrada entre por el aro con una “coima” generosa, la cual no llegó, o si lo fue, no alcanzó para hacerlo zafar del juicio.

Papelón

El caso, finalmente, llegó a juicio en los primeros días de junio de 2017, cuando Andrada y otros 15 imputados se sentaron frente a los jueces Mario Marcelo Juárez Almaraz, Federico Díaz y Marta Snopek para responder por graves delitos de narcotráfico.

Andrada, con la asistencia del experimentado abogado Marcelo Arancibia, siguió de cerca el debate hasta la tercera audiencia, cuando el gendarme Guaymás se presentó a declarar sobre la denuncia anónima que había originado la causa.

Juicio anulado en el Tribunal Oral Federal 1

En su declaración, el gendarme hizo agua y terminó por reconocer que la denuncia, en realidad, era un mail que Benegas le había mandado a Castillo, lo que desató un escándalo que, a los días, el 13 de junio, el tribunal decidió anular la causa y el juicio se diluyó, siendo el mayor papelón de Gendarmería en una investigación narco criminal.

Ahora, a más de cuatro años de aquel caso, el juez Bavio desempolvó la causa y se dispone, desde febrero próximo, avanzar con las indagatorias de los dos jefes de Gendarmería, quienes nunca fueron separados ni sancionados; el gendarme Guaymás y el ex juez Reynoso, a quien, a estas alturas, una mancha más parece no afectarle.