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Salta

Se le acabaron los poderes al “Pai Umbanda” que estaba prófugo por trata de personas

El líder religioso, que por un mes y medio estuvo prófugo, cayó en total desgracia. Primero no pudo predecir que lo iban a delatar, luego su estado de salud se agravó y encima, apareció un teólogo africano que puso en duda su llamamiento divino.

Soria Villalba
Soria Villalba
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El domingo pasado, el “pai” Jorge Juan Soria Villalba parece haber perdido todos sus poderes, pues desde ese día, al mediodía, ya nada le salió bien. Hoy, en tanto y con la asistencia del mediático abogado Santiago Pedroza, intentará su último truco para zafar del encierro del que escapó el 29 de diciembre pasado, cuando fue imputado por el delito de trata de personas.

Hoy, en una nueva audiencia, se definirá la suerte del pai, quien intentará ser beneficiado con la prisión domiciliaria, una opción muy difícil de conseguir.

Desde la fiscalía se pidió que quede tras las rejas, pues había gran riesgo de fuga, situación que su abogado intentó minimizar sin éxito. Pese a ello, Soria Villalba se las ingenió y, al día siguiente, cuando debía presentarse para quedar detenido, no apareció. El líder religioso se tomó el palo, mientras su mujer, imputada por el mismo delito, quedó con prisión domiciliaria.

Pese a tener un pedido de captura en su contra, pasó las fiestas de fin de año en libertad, sin restricciones. Este mes, sin embargo y cuando la clandestinidad parecía sentarle bien, el pai Umbanda que construyó su hegemonía religiosa en el templo de San La Muerte de Villa San Antonio, cayó en desgracia.

Con sus poderes aletargados, tal vez, por la falta de ritmo, Soria Villalba no pudo predecir que uno de sus feligreses le sería infiel y, como Judas, lo iba a delatar con la policía. Para ello, solo bastó un llamado anónimo al 911, a través del cual se aportó una dirección.

En un inquilinato

La indicación apuntó a un domicilio de Villa Soledad, el pasaje Diego de Rojas al 1.100. Era un inquilinato donde el pai había encontrado el refugio perfecto, al menos, hasta ese domingo, cuando un par de policías llegaron para hablar con el dueño de casa.

Anoticiado del rebelde que habitaba en su propiedad, el propietario le cedió el paso a los efectivos, quienes no tardaron en encontrar a Soria Villalba, el cual –a propósito- no parecía estar enfermo. Así fue como el paí, que reconoció su condición de prófugo, marchó preso a una celda de la Agrupación VII de Gendarmería Nacional.

Ayer, el abogado Pedroza, que días antes había renunciado a defenderlo, reapareció con una conferencia de prensa desde su estudio, mediante la cual predicó la inocencia del pai, a quien presentó casi como un mártir, pues aseguró que padece no una sino cinco patologías graves, por las cuales debe ingerir 10 medicaciones diarias.

La aseveración del letrado, sin embargo, generó más dudas, pues un paciente con tantas complicaciones de salud no podía haber estado prófugo, ya que su condición exige una gran atención médica, la cual podrá encontrar fácilmente en el Complejo Penitenciario Federal de General Güemes.

Complicado

Obviamente, Pedroza no se quedó con presentaron como un paciente de extrema gravedad, sino también aprovechó los micrófonos para asegurar que su cliente, al cual reconoció haber abandonado por un momento, es inocente de la cabeza a los pies.

Afirmó que incluso la fiscalía y el juez estaría ya convencidos de que Soria Villalba y su mujer, en realidad, eran dos almas caritativas que ayudaban espiritualmente a mujeres, a quienes le aconsejaban que no debían prostituirse sino enderezar su camino y buscar ayuda divina.

Insistió en que numerosos testigos confirmaron esta condición de sus clientes ante la justicia, como así también que las supuestas víctimas no eran tales, entre otras aseveraciones, con las cuales Pedroza anticipó que la resolución de la causa le sería favorable.

Sus expresiones, sin embargo y a partir de datos aportados por la policía, serían solo meros dichos, pues los investigadores aseguran que ambos acusados están más que complicados, tanto por las pruebas reunidas en su contra como por el hecho de haberse dado a la fuga, un precedente que le jugaría en contra al líder Umbanda.

“El pai la tiene complicada…va a jugar al enfermo, pero ya nadie le cree”, dijeron algunos de los investigadores, quienes resaltaron que es muy difícil que resulte beneficiado, ya que desde un inicio no demostró estar sujeto a derecho.

A todo esto, el teólogo africanista Alma de Ogún salió en distintos medios locales y aseguró que Soria Villalba no se trata de un Pai Umbanda. “Quería aclarar que este Pai no pertenece a nuestro culto”, afirmó este referente, quien sostuvo que desde hace más de 20 años profesa esa religión.

“El templo que dirige pertenece a San La Muerte, el cual no pertenece al culto Umbanda”, resaltó. Para ser más ilustrativo, indicó que “el culto a San La Muerte no está contemplado dentro de nuestra teología. San La Muerte pertenece a un culto popular argentino, no pertenece a una raíz afro”, aclaró Alma de Ogún.