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Juzgan a comisario en Salta que fue escándalo nacional por alterar una prueba

Se trata de Walter Mamani, quien junto a tres subalternos intentó montar una escena criminal y perjudicar así al hijo de la dueña de una canal de TV.

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SALTA.- Desde el viernes, el juez Ramón Haddad, de la Sala II del Tribunal de Juicio de Metán, juzga al comisario Walter Mamani en Salta y a los policías Juan Gutiérrez, Julia Díaz, Franco Vizgarra y Sergio Argañaraz, todos de la de la subcomisaría El Dorado. Se les imputa los delitos de abusos de armas, privación ilegítima de la libertad, falsedad ideológica y vejaciones agravadas, con fines de venganza.

La acusación surge de hechos ocurrido entre el 28 de junio y el 2 de julio de 2020, en la localidad de Apolinario Saravia. En la primera audiencia, como estaba previsto, se dio lectura al requerimiento de juicio, luego de los cual los acusados se negaron a declarar, por lo que se pasó a la etapa testimonial.

Los primeros en declarar fueron el joven agredido por los policías, su madre y un testigo de identidad reservada. Los dos primeros ratificaron el accionar ilegal de los policías, mientras que el tercer testigo también confirmó los hechos que incriminan a los imputados.

La semana que viene, y hasta el 21 de abril, el tribunal seguirá con el debate, para el cual fueron citado más de 60 testigos. La fiscal penal de Anta, María Celeste García Pisasic lleva adelante la acusación penal. De los cinco policías imputados, sólo Vizgarra se encuentra en libertad.

Según surge del requerimiento de juicio, el 28 de junio de 2020, a las 4 de la madrugada, mientras Luciano Diez circulaba lentamente con su vehículo por la avenida 9 de Julio, en inmediaciones de Parque Norte – Sala Nido, de Apolinario Saravia, apareció en sentido contrario el patrullero 1745, en el que se desplazaban los acusados.

Los policías intentaron interceptado a Diez, pero, sin motivo alguno, realizaron al menos cuatro disparos con la intención de amedrentarlo. Lo que sucedió fue que el joven se asustó y emprendió rápidamente la fuga del lugar hacia su casa, creído de que iba a ser asaltado.

Fue entonces que los policías se dirigieron al domicilio del muchacho, donde le dijeron que quedaba detenido por evadir un control policial y darse a la fuga, por lo que para la acusación, lo privaron al damnificado ilegalmente de su libertad y para avalar esto armaron una causa penal, en la que Mamani formuló una denuncia en contra de Diez por el delito de atentado a la autoridad. La fiscala sostuvo también que los policías sometieron a Diez a malos tratos físicos y psíquicos durante su traslado y luego de que lo ingresaran a la dependencia policial.

Iris Waidelich, madre de Diez, recordó que Mamani insistió en la persecución a su hijo, porque luego lo demoró de nuevo cuando circulaba en el vehículo en el pueblo de General Pizarro. «El 2 de julio me habla por teléfono mi hijo y me dice ‘estoy detenido’. Pensé que me estaba haciendo un chiste”.

“Pero era cierto. Me dijo que los policías le decían que les faltó el respeto. Mamaní otra vez le quiso armar una causa, de nuevo lo acusaba de que le quiso tirar el vehículo encima y pidió una requisa de la camioneta», relató la mujer.

“Te estamos filmando”

La maniobra de los policías, sin embargo, se dieron de bruces con la filmación de una cámara de video interna en la casa de la víctima y de la Sala Nido, ésta última dependiente del Ministerio del Interior de la Nación y está destinada al dictado de cursos y talleres.

En la casa, en tanto, cuando los policías fueron a detener a Diez, ingresaron a la zona del garaje, donde el comisario dobló la chapa patente del auto que conducía el joven, maniobra tendiente a endilgársela y señalar así que, de esta manera, busco evadir la labor policial.

Todo salió mal, pues luego de doblar la patente, el comisario advirtió que había una cámara, así que volvió sobre sus pasos y desdobló la chapa, siendo la acción seguida por los policías que lo acompañaron. Estas escenas, luego provista por la madre de Diez a la fiscalía, trascendieron en varios medios nacionales.

Es escrache dejó en ridículo al comisario, quien, lejos de reconocer el hecho, trató de evitar el escándalo, pero todas sus explicaciones no hicieron más que demostrar que, efectivamente, todo se trató de una estrategia policía destinada a perjudicar a la madre de Diez, una periodista contra quien buscaban vengarse porque en sus opiniones criticó la labor policial.

También señaló que su hijo quedó con mucho miedo a la policía y tuvo que hacer terapia. Además, contó que «primero hubo muchas marchas en favor de Giménez, Díaz y Argañaraz, pero eso paró cuando ellos cambiaron la declaración diciendo que obedecieron órdenes”.

“Dijeron que era mentira lo que declararon primero, respecto a que mi hijo iba con música a alto volumen, que casi choca un árbol y que Mamani, gracias a su destreza, pudo evitar que los atropelle. Luciano nunca fue por la calle mencionada”, agregó.

Waidelich recordó también que esta causa le costó el cargo al auxiliar fiscal Sergio Dantur, ya que cuando le revisaron el teléfono a Mamani, surgió que había intercambiado información que no debía al comisario e incluso, lo invitó a ir a la dependencia fiscal para revisar el expediente.