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A diez años: el relato de un exparticipante de Perdidos en la Tribu

El ciclo se llevó todas las miradas hace una década, cuando el formato dejó a todos con la boca abierta.

A diez años: el relato de un exparticipante de Perdidos en la Tribu Realmente fuertísimo. Así fue el testimonio que decidió dar a conocer Alan Moreno, un exparticipante de “Perdidos en la Tribu”, el programa que en el 2012 condujo Mariano Peluffo a través de la pantalla de Telefe. Fue en sus redes sociales, más precisamente en su cuenta de Twitter, donde dejó un hilo contando lo que atravesó con su familia en medio de la convivencia en Etiopía con la tribu Hammer. “Sale hilo sobre mi experiencia en Perdidos en la Tribu. Fuimos una de las tres familias seleccionadas después de más de 6 etapas de casting. Llegamos a Ezeiza sin saber el destino. Valijas en mano, casi listos para subir al avión, me tocó elegir entre 3 sobres que contenían al azar 3 países. Etiopía. Conviviríamos un mes con una tribu de África. Viajamos más de 30 horas, pasando por avión, avioneta, camioneta y barco hasta llegar a la tribu Hamer. Para que se den una idea, su localización no existe en ningún mapa. Nos recibió Bali, el jefe de la tribu y todos los miembros cantando y saltando con locura. Piel de gallina”, comenzó señalando. “Oscureció al instante. La producción se despidió y se fue al asentamiento que tenían preparado a varios kilómetros. Llegó la primera noche… Miedo es poco. Imagínense estar a la intemperie en un terreno desconocido (en la otra punta del mundo) y con varios animalitos dando vueltas... Los hombres debían dormir afuera de las chozas, las mujeres adentro ‘cuidadas’ por nosotros. Nos acostamos sobre la tierra (junto a mi viejo y hermano)”, comentó. “No pudimos dejar de abrazarnos en toda la noche. El frío era insoportable, penetrante. No teníamos frazada alguna y ni hablar de colchón o almohada. ¿Ir a hacer pis? Mejor pensarlo dos veces. Claramente prefería aguantarme y esperar al otro día, y así fue. No dormimos en toda la noche. Me levante con el pantalón en la cabeza (intentando simular una almohada) y recuerdo, al revisarlo, haber descubierto un alacrán muerto entre el bollo que había hecho”, disparó el exparticipante de Telefe. “Nos controlaba la presión y nos daba una pastilla contra la malaria (vale aclarar que nos dimos 8 vacunas antes de viajar). A medida que pasaban los días la situación se ponía más heavy. Comíamos muy poco y teníamos el agua justa”. Es que, según contó, la tribu se alimentaba a base de sorgo (alimento para ganado) y se les hacía muy difícil comerlo: “Tenía un gusto parecido a la tierra. Muchos días preferimos no comer. Se hizo insostenible. A esa altura, después de una semana empecé a soñar con comida”, reveló Alan Moreno. “Nos lavábamos los dientes con lo poco de agua que juntábamos por día. ¿Bañarse? No había chance. Usábamos el agua para tomar porque era muy muy poca. Siempre digo que fue el único momento de mi vida donde realmente sentí hambre, sed y suciedad. A esta altura, más de 25 días sin bañarse, sin dormir ni comer bien. Nos costaba cada día más. Llegamos al día 30 con lo último. El concejo tribal tenía que decidir si ganábamos el reality. ¿Nos habíamos adaptado? A esa altura ya me consideraba un Hamer más. ‘Tenés que seguir a tu corazón mucho más que a tu razón’ me dijo el jefe de la tribu. Con esa frase nos coronó ganadores. Nos abrazamos. Las lágrimas brotaban solas. Lo habíamos conseguido. Pocas veces vivimos un momento tan fuerte como ese”, comentó Moreno.
Perdidos en la Tribu
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Realmente fuertísimo. Así fue el testimonio que decidió dar a conocer Alan Moreno, un exparticipante de “Perdidos en la Tribu”, el programa que en el 2012 condujo Mariano Peluffo a través de la pantalla de Telefe. Fue en sus redes sociales, más precisamente en su cuenta de Twitter, donde dejó un hilo contando lo que atravesó con su familia en medio de la convivencia en Etiopía con la tribu Hammer.

“Sale hilo sobre mi experiencia en Perdidos en la Tribu. Fuimos una de las tres familias seleccionadas después de más de 6 etapas de casting. Llegamos a Ezeiza sin saber el destino. Valijas en mano, casi listos para subir al avión, me tocó elegir entre 3 sobres que contenían al azar 3 países. Etiopía. Conviviríamos un mes con una tribu de África. Viajamos más de 30 horas, pasando por avión, avioneta, camioneta y barco hasta llegar a la tribu Hamer. Para que se den una idea, su localización no existe en ningún mapa. Nos recibió Bali, el jefe de la tribu y todos los miembros cantando y saltando con locura. Piel de gallina”, comenzó señalando.

“Oscureció al instante. La producción se despidió y se fue al asentamiento que tenían preparado a varios kilómetros. Llegó la primera noche… Miedo es poco. Imagínense estar a la intemperie en un terreno desconocido (en la otra punta del mundo) y con varios animalitos dando vueltas… Los hombres debían dormir afuera de las chozas, las mujeres adentro ‘cuidadas’ por nosotros. Nos acostamos sobre la tierra (junto a mi viejo y hermano)”, comentó.

Sin filtros

“No pudimos dejar de abrazarnos en toda la noche. El frío era insoportable, penetrante. No teníamos frazada alguna y ni hablar de colchón o almohada. ¿Ir a hacer pis? Mejor pensarlo dos veces. Claramente prefería aguantarme y esperar al otro día, y así fue. No dormimos en toda la noche. Me levante con el pantalón en la cabeza (intentando simular una almohada) y recuerdo, al revisarlo, haber descubierto un alacrán muerto entre el bollo que había hecho”, disparó el exparticipante de Telefe.

“Nos controlaba la presión y nos daba una pastilla contra la malaria (vale aclarar que nos dimos 8 vacunas antes de viajar). A medida que pasaban los días la situación se ponía más heavy. Comíamos muy poco y teníamos el agua justa”. Es que, según contó, la tribu se alimentaba a base de sorgo (alimento para ganado) y se les hacía muy difícil comerlo: “Tenía un gusto parecido a la tierra. Muchos días preferimos no comer. Se hizo insostenible. A esa altura, después de una semana empecé a soñar con comida”, reveló Alan Moreno.

“Nos lavábamos los dientes con lo poco de agua que juntábamos por día. ¿Bañarse? No había chance. Usábamos el agua para tomar porque era muy muy poca. Siempre digo que fue el único momento de mi vida donde realmente sentí hambre, sed y suciedad. A esta altura, más de 25 días sin bañarse, sin dormir ni comer bien. Nos costaba cada día más. Llegamos al día 30 con lo último. El concejo tribal tenía que decidir si ganábamos el reality. ¿Nos habíamos adaptado? A esa altura ya me consideraba un Hamer más. ‘Tenés que seguir a tu corazón mucho más que a tu razón’ me dijo el jefe de la tribu. Con esa frase nos coronó ganadores. Nos abrazamos. Las lágrimas brotaban solas. Lo habíamos conseguido. Pocas veces vivimos un momento tan fuerte como ese”, comentó Moreno.