Tajante, sin pelos en la lengua y sin tapujos. De esta manera se mostró una de las periodistas más directas, sinceras y contundentes de los medios de comunicación de nuestro país, como es el caso de Cristina Pérez. Fue en su programa de Radio Rivadavia, “Cristina Sin Vueltas”, donde la compañera y amiga de Rodolfo Barili habló en este 25 de mayo.
“En estos días en que se habla mucho de próceres en los billetes la escena ofrece bastante poco sentido patriótico. Próceres pintados en baja denominación cascoteados por la inflación y usados de cotillón en la semana patria van a tono con el devaluado ejemplo que baja desde algunas cúpulas del poder. En este 25 de mayo vale revisar los contrastes: en vez del espíritu de sacrificio que inspiran las gestas campea el manotazo a los privilegios”, comenzó asegurando.
“Un presidente que apenas rasguña el 20% de imagen favorable en vez de restablecer su vínculo con la sociedad, la humilla una vez más enrostrándole que él puede tener una justicia excepcional. Ha perdido tanto la conexión con la sociedad este gobierno que ha olvidado cuán cara es la política del resentimiento cuando en vez de interpretarlo, lo provoca. En estos días diputados de Pro pidieron informes a Cancilleria para saber si el condenado por corrupción sigue cobrando sueldo del estado y viviendo en la residencia diplomática a un mes y medio de su sentencia por delitos contra la administración pública”, afirmó.
Muy filosa
Delante de los oyentes, Cristina Pérez decidió ir por más. “Es difícil inspirar sentimiento patriótico entre tanto bajón. Billetes pintados, justicia pintada que se agacha ante el poder, asedio y advertencia a los que investigan a corruptos. Sin embargo esa desilusión o falta de esperanza que arrojan las encuestas tiene otro costado que sin exaltaciones y con sobriedad quizás vale destacar. Se trata de la toma de conciencia, del reconocimiento de los problemas, y de la demanda concreta de soluciones reales que parece elevarse desde las bases de la sociedad mucho más madura que sus líderes”, sostuvo.
“La grieta solía exacerbar la discusión política en términos de pertenencia a un espacio. Ahora la profundización de la crisis parece haber dado paso a otras peticiones. El pueblo, que en un día como este salió a reclamar saber de qué se trata, está subiendo el nivel de sus exigencias. No será gratis tanta indiferencia y desprecio desde el poder. Los que quieran contar con el voto deberán lograr la confianza de los escépticos con motivos en que nos hemos convertido. Eso no está nada mal desde un punto de vista: será más difícil que así las cosas vendan espejitos de colores, parecidos a los papeles pintados en que se ha vuelto el dinero devaluado de un gobierno con pocos valores”, sentenció Cristina.










