No se guardó absolutamente nada y dejó muy en claro lo que piensa. Fue en su editorial de “Cristina Sin Vueltas”, el programa que Cristina Pérez lleva adelante a través de Radio Rivadavia, donde se refirió a la realidad que deben enfrentar los estudiantes de muchas escuelas del país, que no pueden estudiar debido a las condiciones climáticas.
“El gobierno arrancó la semana con el nuevo slogan Primero la gente. Cuando uno entra al sitio en la primera ventana dice ‘Avanzar en Obra Pública’ y en la sexta dice ‘Avanzar en Educación’. Pero en los hechos, la semana comenzó con cientos de chicos que no pudieron estudiar en la provincia de Buenos Aires porque las escuelas no tienen calefacción por falta de gas y electricidad”, comenzó asegurando.
“No avanzaron en obra pública ni avanzaron en educación en las escuelas de la provincia de Buenos Aires. Las que tuvieron mejor suerte sólo redujeron los horarios, pero otras directamente suspendieron las clases por frío, sí, por frío. ¿Cuándo estuvo Primero la Gente si dos años de pandemia no fueron suficientes para poner en condiciones los establecimientos educativos? A los padecimientos de los chicos por el tiempo perdido en aprendizaje, con las consecuencias nefastas de la falta de sociabilización con sus pares y el retraso madurativo y emocional de no ir a la escuela, ahora se suma la total desidia en infraestructura en uno de los países donde más tiempo estuvieron interrumpidas las clases por Covid”, afirmó.
Tajante
Delante de los oyentes, Cristina Pérez fue por más. “Ni siquiera comenzó el invierno, con lo cual las perspectivas son desoladoras sobre el impacto que puede tener la falta de obras en el año lectivo. Recién ayer, los gremios docentes bonaerenses solicitaron una reunión con las autoridades de la provincia de Buenos Aires para ‘acceder a la información de los planes y programas destinados a obras de gas, encendido y mantenimiento de sistemas de calefacción’. Y plantearon que en algunos distritos no se aseguran las condiciones para el dictado seguro de clases”, arremetió.
“Es decir que se abren interrogantes sobre la continuidad de la enseñanza, lo que profundizaría la catástrofe educativa generada en pandemia en un tercer año consecutivo, cuando se esperaba la normalización de la educación presencial. Hoy sabemos que sólo 16 de cada 100 chicos del país termina el secundario en tiempo y forma, con los conocimientos necesarios. Y se agrega el insólito impedimento climático a la lista del drama social que lo provoca. No se trata de la excepcionalidad de la pandemia”, apuntó.
“Ni siquiera de la controversia política o de índole ideológica que se desató sobre la circulación del virus en las escuelas que derivó en multitudinarias marchas de padres y chicos. Es el frío, ¡el frío!, lo que les impide estudiar. Fallaron, fallaron feo en la situación más previsible de todas. Y eso sólo demuestra lo poco que les importa. Nadie, nadie podía predecir el Covid, la primera pandemia a escala planetaria. Pero por favor: nadie puede alegar que no sabe que llega el invierno todos los años y que los chicos merecen no morirse de frío. Cuando en medio de enormes carencias que ya les impone la realidad, hacen todo el esfuerzo por ir a la escuela y abrirse como pueden un futuro”, finalizó Cristina Pérez.