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Secuestro extorsivo en Salta: contundente declaración del empresario por el que pedían cinco millones de pesos

En el juicio a los cuatro delincuentes que ejecutaron el primer secuestro extorsivo en esta ciudad, lo más destacado fue el testimonio de la víctima, quien contó con lujo de detalles lo sucedido. Se quebró en algunos pasajes, pero no tuvo fisuras.

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SALTA.- Entre otro de los casos de trascendencia en el ámbito judicial registrados esta semana en Salta, resalta el inicio del juicio a los hermanos Mario y Franco Campos, Ezequiel Toledo y Héctor Rodríguez por el secuestro extorsivo del empresario Víctor Giménez, presidente del directorio de la empresa El Cóndor, por quien pedían un rescate de 5 millones de pesos, dinero que nunca se pagó, pues dos de los acusados fueron detenidos en el intercambio, mientras que los otros dos cayeron al otro día.

Tal como estaba previsto, el debate arrancó el miércoles en el Tribunal Oral Federal N°2, frente al Monumento al General Martín Miguel de Güemes, testigo del inusual movimiento de móviles de seguridad, en el que fueron trasladados los cuatro acusados, cuyas edades oscilan entre los 10 y 32 años.

Bajo la dirección del juez Domingo Batule, acompañado de los vocales Gabriela Catalano y Abel Fleming, el tribunal abrió el juicio con la declaración de Álvaro Giménez, hijo del empresario. Su testimonio fue clave en razón de que recibió los llamados de su padre, quien le pidió que reúna el dinero de rescate, al igual que coordino el intercambio.

El joven contó la búsqueda familiar que hicieron de su padre hasta que tomaron contacto con el Procurador General de la Provincia, Pedro García Castiella, ya que no tenían dudas de que algo raro sucedía, dado que su padre lo llamó de un teléfono desconocido y le pidió dinero para un negocio.

Desde ese momento, se armó un equipo investigativo conducido por el fiscal Ramiro Ramos Ossorio, de la provincia y el fiscal federal Ricardo Toranzos, del Área de Casos Complejos. Con la intervención del teléfono, se realizaron pesquisas que derivaron en el rescate de Giménez y la detención de toda la banda.

Otro de los testimonios descollantes fue el del propio empresario secuestrado, el que causó un fuerte impacto por el relato brindado, algo inédito en una ciudad que, con la ola creciente de crímenes, ya nada tiene que envidiar a las grandes urbes metropolitanas.

La ronda de testigos se completó con las declaraciones de policías, investigadores y vecinos del lugar donde el empresario estuvo cautivo por casi 10 horas, hasta que lo sacaron para llevarlo al lugar de intercambio, en la zona este, episodio que terminó con una violenta persecución y rescate de Giménez.

Los cuatro acusados, cada uno con distintos defensores, fueron espectadores silenciosos, pues ninguno de ellos accedió a prestar declaración, lo que no significa que eso no suceda, ya que es muy probable que lo hagan más adelante, según les parezca conveniente.

Aunque hubo algunas oposiciones, la más relevante fue la planteada por la defensa de Rodríguez, quien insistió en que el tribunal ordene el arresto domiciliario del acusado, para lo cual expuso un supuesto retraso intelectual del imputado, al igual que una situación incriminatoria leve del mismo, argumentos que fueron rebatidos por la fiscalía, pues son esgrimidos desde hace tiempo, sin éxito. En esta ocasión, no fue distintos, dado que los jueces volvieron a rechazar tal pedido.

Con el arma en la cabeza

En su relato, Giménez explicó con detalles cómo, el 30 de noviembre del 2021, fue secuestrado en la avenida Ragone, la que tomaba a diario previo recorrer la ruta 26, todo ello para llegar a las oficinas de su empresa. Esa mañana, sin embargo, el empresario se topó con un control policial, en el que dos de los secuestradores, vestidos de policías, lo detuvieron para pedirles los papeles y luego lo redujeron.

Explicó también que intento escaparse, al percibir que había algo rato, pero no lo pudo lograr y que, por ese intento, fue brutalmente golpeado. Conto que después, ya maniatado y encapuchado, lo desorientaron y lo llevaron a una pieza, donde estuvo cautivo.

Relató momentos dramáticos, en los cuales su vida corrió peligro varias veces, pues lo golpearon y le apuntaron con un revolver en la cabeza para que hable con su hijo Álvaro, a quien le debía pedir la plata con el argumento de que se había ido a Jujuy para cerrar un negocio, por lo que necesitaba ese dinero.

Narro que, en distintas charlas con sus captores, supo que estaban al tanto de su vida personas, entre otros detalles, le preguntaron por el estado de salud de su mujer, quien padecía una grave enfermedad, la que tuvo un desenlace fatal en julio pasado, hecho que, al recordarlo, provocó un momento sensible en su esfuerzo por contener las lágrimas por esa pérdida.

Luego de varios llamados y coordinar con su hijo la entrega del dinero, tramo en el que puedo hacerle notar que lo que sucedía no era normal, Giménez contó que, en un momento, pensó que le iban a pegar un tiro, por lo que les pidió a los delincuentes que “háganlo ahora y terminemos con esto de una vez por todas”.

Nada de eso sucedió, púes los delincuentes querían el dinero y fueron por el botín, para lo cual dos de ellos, en un auto, fueron al lugar de encuentro, donde fueron detenidos por un patrullero policial que, nada tenía que ver con el operativo que se había montado en el lugar.

Más tarde, en otro hecho también con cierta cuota de providencia divina, los dos secuestradores que merodeaban la zona en la camioneta del empresario, fueron reconocidos por otro móvil policial, iniciándose una tenaz persecución por varios barrios de la zona, hasta que finalmente los secuestradores se estrellaron en la casa de una vecina, en el barrio El Círculo.

Allí, dejaron al empresario maniatado y escaparon a pie, aunque al otro día fueron detenidos, pues la policía ya sabía quiénes eran. Giménez, en tanto, fue rescatado con lesiones en la espalda, producto de la persecución. Amén de ello, ya no todo volvió a ser como antes, situación que él mismo ratificó ante los jueces. “Ya no soy el mismo, esto me afectó muchísimo”, sostuvo.