FRANCIA.- Genaro Olivieri lamentablemente se despidió en la tercera ronda de Roland Garros, donde tuvo una heroica actuación llegando desde la qualy. Cayó contra Holger Rune, uno de los jóvenes talentos, por 6-4, 6-1 y 6-3. Sin embargo, no quiso perderse la oportunidad de guardar un regalo de haber estado en la Philippe Chatrier de París.
El tenista argentino, antes de que inicie el partido, se tomó un momento para ver la magnitud de un escenario que cuenta con más de 15 mil espectadores. En su primera incursión en el segundo Grand Slam de la temporada, no quiso dejarse algo para el recuerdo en una semana que quedará grabada en su memoria y en la de su teléfono celular.
En cuanto al partido, desde un principio se encontró en desventaja contra el danés. Sufrió un quiebre de entrada, lo recuperó y volvió a ceder inmediatamente. Luego el sexto preclasificado del torneo lo consiguió ganar 6-4 a la primera manga. Ya en el segundo parcial, no hubo equivalencias y el europeo demostró que está varios pasos por encima.
En el último set, quebró en el momento justo Rune y encaminó su victoria 6-3. El argentino tuvo un 66% de eficacia con el primer servicio, con el que solo ganó el 53% de los puntos. Con el segundo, la estadística disminuyó al 28%. Además, permitió el quiebre en ocho oportunidades sobre 20 ocasiones presentadas. El argentino quebró tres veces.
La gran historia detrás de Genaro Olivieri
El argentino que supo eliminar a dos contendientes en rondas anteriores reveló que abandonó el tenis durante tres meses hace algunos años. La muerte de su padre, a causa del Covid-19, lo llevó a estar cabizbajo durante un tiempo. Sin embargo, el apoyo de su familia y de su novia le permitió levantarse y llegar a pelear en los primeros planos.