SALTA – El hospital Oñativia fue el escenario de un impensado escándalo electoral. El centro sanitario ubicado a los pies del cerro San Bernardo elegía sus autoridades mediante el voto directo de los trabajadores, profesionales y de servicio, de la institución. Todo se encaminaba a ser resolución rápida y democrática, pero a la hora del conteo de votos ocurrió algo absolutamente inesperado.
La disputa por ser la cabeza de la institución era entre dos médicos reconocidos, el cirujano Mateo Saravia. Y quien lleva 16 años frente al hospital, Marcelo Nallar. La elección directa de autoridades, según se esperaba, garantizaba que los empleados puedan decidir quién era el profesional más adecuado. Para conducir los destinos institucionales del concurrido centro médico.
La elección se llevó a cabo dentro de un marco de paz y cordialidad. Según consignó El Expreso de Salta, fueron empadronados 422 empleados del hospital. La elección no exigía diferencia mínima. Es decir que quien ganara, aunque sea por un voto sería el nuevo director del hospital Oñativia. Se sabía que la elección iba a ser reñida. Los candidatos habían presentado sus proyectos para modernizar la institución y los votantes pudieron valorar cada una de las propuestas.
A la hora de votar se dispusieron las urnas, cada uno emitió su voto y todo parecía encaminarse a un proceso prístino y tranquilo. Pero nadie esperaba lo que pasaría a la hora de contar los votos. Una situación que, de no conllevar una enorme gravedad institucional, sería hasta risible. En la urna había más votos que votantes. Increíblemente una mano negra había puesto tres votos “fantasmas” en una de las urnas.
Durante el conteo, se separaron los votos de cada candidato. De acuerdo a lo que informó el Expreso de Salta, se contaron primero los del cirujano Saravia. La cuenta arrojo 212 votos a su favor. Con 422 votantes habilitados, la victoria estaba sellada. Por una cuestión formal se contaron los votos de Nallar y sobrevino el escándalo. El director de la entidad sumaba 213 votos. Es decir que había 425 votos, tres más que los que marcaba el padrón.
De acuerdo a lo que manifestaron fuentes del centro sanitario, la mala gestión de Nallar, redundó en que los empleados del hospital se inclinaran por elegir a Mateo Saravia en los comicios internos. El incumplimiento a la ley de contrataciones, el poco y nulo apego a las directivas emitidas desde los departamentos provinciales de Salud Pública fueron determinantes.
Fuertes críticas a la gestión actual
“Se terminó transformado al nosocomio, prácticamente, un sanatorio en realidad por la escasa cantidad de camas disponibles”, señaló la fuente. Que además agregó que le centro médico se convierta en una verdadera República con distintos poderes, que manejaron al Oñativia en los 16 años que Nallar estuvo al frente.
Los reclamos se hicieron primero ante la junta electoral integrada por el Roberto De los Ríos, Sonia Nefa; Graciela Chiriguay, y Graciela Cruz asistidos por escribana de gobierno, Gabriela Causarano quien certificó las actas. Según trascendió la lista de Mateo Saravia, recurrirá a la Justicia para que sea quien establezca si hubo fraude y si la elección debe realizarse nuevamente.
Marcelo Nallar, el apuntado
Cuando se supo que había tres votos más que lo que el padrón indicaba, todas las miradas se centraron en Marcelo Nallar, ya que él como autoridad actual debía garantizar la transparencia de las elecciones. Algo que no ocurrió. Pero un artículo publicado por el medio Cuarto Poder, dejó a la vista los manejos que Nallar tiene dentro del hospital.
Aprietes, traslados y hostigamiento serían moneda corriente dentro del Oñativia. Todo esto se da cuando algún valiente se planta ante la figura de Nallar. Según revela el sitio mencionado, la tensión en hospital fue en aumento por la cercanía de las elecciones.
Los aprietes a aquellos que no votarían por Nallar se hicieron visibles y más frecuentes. Aunque todo este aparato montado por el actual Gerente General (hasta que se defina cómo queda la elección) no habrían sido suficientes para que el personal de salud vuelva a darle años perpetuándose en la institución.