El pasado 10 de diciembre en el marco de los 40 años ininterrumpidos de democracia, asumió la presidencia de la nación Javier Milei, jurando frente a la Asamblea Legislativa, pero a la vez tomando una decisión inédita en la reciente historia institucional: decidió no hablar frente a los representantes de las distintas expresiones del pensamiento político argentino y se expresó dirigiéndose a sus seguidores de espaldas al Congreso Nacional.
Teniendo en cuenta que la composición del Parlamento no tiene relación al 55% de los votos del ballotage, sino a una combinación de 30 % de Milei en primera vuelta y la renovación parcial del 2021, lo que lo coloca en franca minoría, la pregunta sería. ¿Fue políticamente inteligente esa decisión?
Si uno tiene en cuenta que en la política real no se gobierna con el aplausometro sino con los resortes e instrumentos del poder lo primero que uno puede inferir es que teniendo solo 39 diputados y 7 senadores no parece ser el “ninguneo” la mejor actitud que pudo tener el actual presidente respecto el resto de las fuerzas políticas.
Aunque algunos seguidores del líder libertario expresen que era preferible hablarle a la gente y no a la “casta”, cabrían dos aclaraciones. En primer lugar se podrían haber hecho las dos cosas a la vez primero el mensaje institucional a la asamblea y luego la arenga a sus seguidores tal como lo hicieran otros presidentes combinando el Congreso con Casa Rosada o incluso el Cabildo como el caso de Alfonsín hace 40 años.
Pero en segundo lugar la “casta” a decir del vocabulario libertario ya no esta solo en el Congreso, sino que reside ya en el mismo gobierno en la cantidad de funcionarios con vasta experiencia en gobiernos anteriores y en sectores económicos que defenderán intereses contrapuestos entre sus intereses privados y los públicos de la sociedad.
Esta actitud casi inexplicable de quien si no logra acuerdos parlamentarios estará frente a una difícil situación, sumado a entender que la jura de ministros es un acto privado sin acceso de los medios de comunicación y de la ciudadanía, mas la modificación del decreto 93/18 de la presidencia Macri al solo efecto de poder nombrar a su hermana Karina Milei en la Secretaría Gral. De Presidencia de la Nación en contra de la plegaria anti castista y anti nepotista pregonada reiteradamente, sintetizan un combo contradictorio de quienes prometían más institucionalidad y republica.
Párrafo aparte merece la insistencia en mostrar que solo habrá un futuro posible si solo hay ajuste, dolor, y noticias negativas. Es verdad que la situación es muy difícil producto del fracaso del gobierno que se fué, pero existen también otro camino probado en el mundos que combinan la paulatina diciplina fiscal con políticas anticíclicas que favorezcan el crecimiento y el desarrollo enmarcados en grandes acuerdos de políticas públicas. Evidentemente no es el elegido por Milei y ese fanatismo por el shock negativo también prende alertas.