Como cocarda, el gobierno de Alberto Fernández anunciaba la creación de la cartera llamada de la Mujer, Género y Diversidad, con un claro objetivo de generar políticas de prevención y abordaje integral de las violencias por motivos de género.
Según datos oficiales de la Oficina de Presupuesto el Ministerio tuvo un presupuesto de más 77.171 millones en el 2023. Si consideramos que en Argentina ocurre un femicidio cada 28 horas, entendemos la necesidad de un presupuesto tan grande.
Hasta aquí entendemos que el gobierno anterior había tomado como política de Estado el alarmante tema.
El problema es que del dicho al hecho encontramos un gran trecho, ya que “ocuparse” fue una palabra que quedó grande al presupuestario ministerio quien basó más su labor en propagandas que en reales políticas de una Argentina sin violencia, basándose en fomentar un sentimiento de enemigo o adversario a los varones.
Desde mi humilde opinión creo que desde la sesgada mirada de un odio al varón difícilmente se puede generar en la sociedad una mirada inclusiva y de paridad de cambios reales culturales y sociales.
El empoderamiento de la mujer se da desde la educación la posibilidad de trabajo genuino y un Estado garante de la protección de mujeres y hombres. Hoy el Ministerio de Capital Humano tiene entre sus objetivos la ardua tarea de cumplir con el propósito, que claramente el antiguo ministerio no llegó a lograr productivamente.
Lejos de los hijes y el vocabulario que la Real Academia Española nunca incluyó se desordena la publicidad barata que sólo generaban más desconciertos que certezas.
Mientras el anterior gobierno hablaba de brechas salarial de género nunca se trabajó en generar empleos específicos para que muchas mujeres logren salir de sus hogares donde tenían que volver por falta de estabilidad económica fuera de sus casas. Porque la ayuda de los planes por un año no coincide con la idea de tomar de raíz la problemática que nos atraviesa seriamente como sociedad.
Como la Navidad se aproxima la paz, el amor y la esperanza se hacen sentir quizás solo por eso la idea de que el “jefe político” se le llame a una mujer y que por primera vez el primer discurso de un presidente argentino apenas gane fue rodeado de tres mujeres, la jefa política, la novia y la vicepresidenta, gesto que ni con un ministerio logró el salido gobierno.
Quizás sea el espíritu navideño, pero la gestualidad del Presidente me esperanza creer que quizás, esta vez, un gobierno nacional logre entender que hombres y mujeres tenemos las mismas capacidades y que solo juntos debemos trabajar para solucionar la violencia que nos atraviesa.
Feliz navidad.