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Gustavo Sáenz, la Región y el Federalismo:¿Un cuento de Navidad?

El liberalismo como materia política colisiona con el peronismo, menos con el peronismo saencista que es tornasolado ya que pasó por todos los «ismos» políticos de los últimos tiempos.

Por Matilde Serra

En las vísperas de la Navidad 2023 se produjo el encuentro entre el recién asumido residente, Javier Milei, con todos los gobernadores del país. En lo que corresponde a la provincia de Salta, la presencia de su gobernador, Gustavo Sáenz,tenía algunos ingredientes que le daban a ese encuentro una tónica especial.En primer lugar,Sáenz iba todavía envuelto en la bandera con los colores de Unión por la Patria y el rostro de Sergio Massa en la espalda, pues había sido uno de los más declarados militantes de ese kirchnerismo residual que representaba el entonces ministro de economía y candidato.

Si bien es cierto, ya días antes el gobernador Sáenz había visitado el Hotel Libertador para ver al presidente Milei, cuando según las fuentes cercanas contaron,no paso más allá de un saludo y un «seguí esperando que ya te atienden», en referencia al encuentroque tuviera posteriormente con Nicolás Posse y Guillermo Francos, ya designados entonces por el presidente como jefe de Gabinete y ministro del Interior, respectivamente. Si bien dicen que la conversación no pasó más allá de temas generales, la foto sirvió para desatar el típico sainete de comentarios de alguna prensa local que llegóa titular algo parecido a que Sáenz era un adelantado político a los tiempos destacando «la cintura política» del mandatario salteño. Apostillas propias de quienes sólo miran lo mediato y no advierten ni las profundidades ni la importancia de los tiempos políticos que ya comenzaron.

Puestos en cuadro y situación, lo que realmente importa considerar es lo que sobrevino a posteriori de la reunión del presidente con el concierto de los gobernadores del país, donde el vocero de la misma fue nada menos que Gustavo Sáenz, quien deslizó algunas expresiones interesantes de observar. Obviamente, que lo primero fue decir que Salta había rendido sus banderas de militante kirchnerista ante el presidente, Javier Milei, porque como bien se dice «el miedo no es zonzo», y al menos porlos próximos cuatro años la la picera nacional estará en manos de un presidente de otro signo y esto eslo interesante, no solo otro signo político sino otro signo de los tiempos.

Porque a Sáenz le toca ahora gobernar en un momento de inflexiónde la política argentina y local. En el plano nacional, se termina – al menos por este periodo- un modo de hacer política institucionalizado hace ochenta años.Se termina la política «para los amigos» y ahora mandan los números y una ideología que no reconoce apegos ni «compañeros». El viejo molde peronista yace destrozado y esparcido por el piso.

Por otro lado, el gobernador Sáenz, comienza un segundo mandato notoriamente deteriorado en supoder político y habrá que comprobar hasta dónde en su poder económico porque las tradicionales cajas que alimentaban a «la militancia», a los amigos del poder y a los intendentes, alfiles cruciales en las elecciones ya han enflaquecido y algunas hasta desaparecerán.Viene eltiempode comprobar sitodo el cuadro de poder armado por Gustavo Sáenz, le resulta leal a su persona, a su supuesto liderazgo o fueron siempre leales a los presupuestos y partidas adicionales, entre otras prebendas.

Sabido es que, en el entorno, algunosmuy cercanos al gobernador y con alguna capacidad de dirigencia ya están mirando el 2027 con proyectos propios que no lo incluirán, antes bien, trabajarán para que esa peregrina idea de su entorno inmediato que pretende hacer alguna cabriola jurídica para tentar un tercer mandato, sea imposible. De hecho, que ya es imposible pensar en un tercer mandato de Gustavo Sáenz y esto por una simple razón, para el imaginario colectivo del salteño residente en la Capital, el gobernador ya está ejerciendoese tercermandato,porque acumula un periodo como intendente de Salta Capital y dos como gobernador, se olvidan sus asesorestal vez, que en la Capital reside algo más de la mitad del electorado de la provincia.

Los desafíos sociales y los servicios públicos

Reducir presupuestos representa reducir el tamaño del gobierno y tiene un correlato necesario en términos de servicios públicos y programas sociales. Para decirlo de otra manera y agregando conceptos, al reducirse los presupuestos los gobiernoslocales deben apelar a la imaginación para priorizar necesidades.Entérminos de política, se termina la dádiva y el bolsón para reemplazarlos por atención médica de mejor calidad y educación pensante y no militante,sobre todo religiosa.

Cómo hacer para lograr estos cometidossino sólo con un gabinete de primera línea donde se nombre a los mejores de la sociedad, porque si no se comprende este signo de los tiempos, continuar integrando amigos a la primera línea es garantizarse el suicidio político al corto-mediano plazo. A fin de que no parezca subjetivo ni siquiera intencionado el comentario anterior,hay que pensar también que todas estas nuevas políticas transitan sobre los rieles de la Innovación y el Emprendimiento, un espíritu que podría ser beneficioso para las economíasregionales si se fomenta la creación de nuevas empresas y se apoya la innovación en sectores clave.

Siendo así, la educación adquiere un valorsuperlativo en el próximo e inmediato plano de acción; sin embargo, cuando se piensa que ese segmento vital para el desarrollo de las comunidades en el mundo de la Cuarta Revolución Industrial estuvo en manos de un caracol mental como el ex ministro Matías Cánepa, se comprende en parte por qué la provincia de Salta todavía no comprende el impacto de la llegada de la Inteligencia Artificial que ya es de uso cotidiano en muchos lugares, menos al parecer en el gobierno de la provincia.

El Federalismo que no llega ¿Y ahora?

Siempre hay que otorgarle un voto de confianza a los gobiernos. En la Nación, comienza un nuevo gobierno que además representa un modelo económico, político y social desconocido para la cultura argentina. Se terminan casi ocho décadas de vida subsidiada y es el tiempo de competir por todo. En ese marco y con razón, el gobernador Gustavo Sáenz, al término de la reunión con el presidente, Javier Milei, dijo algún par de cosas que si bien no nuevas, al menos interesantes,si es que logra hacerlas realidad.

Hay que señalar que las definiciones de Sáenz no son originales, vienen repitiéndose desde los tiempos de Roberto Romero, quien fue el único que más se aproximó a ese discurso de Salta como geo centralidad y potencia con su Norte Grande, ahora reducido a una formalidad coloquial de poca monta, que Sáenz derivó en su vicegobernador, Antonio Marocco, que asiste a reuniones aquí y allá pero que de productivo no tienen nada.

Ahora, con un presidente como Milei hubiera sido importante tener un Norte Grande fortalecido, pero en este contexto, Salta adolecede todo,de cerebros que piensen la nueva coyuntura y de instituciones que la contengan y formalicen. En sus declaraciones a la Nación, nada menos, Gustavo Sáenz «descubrió la pólvora» diciendo que «Tanto el Noa como el Nea tienen carencias similares, producto de asimetrías presentes desde que nació la Patria.» y repitió el viejo eslogan de unidad política refiriendo al Norte Grande no operativo diciendo que «podemos trabajar juntos, independientemente de banderías políticas e ideologías, cuando hay que resolver los problemas de nuestra gente”.

Es posible notar los problemas de la gente resueltos en cuatro años… Pero la mejor parte del discurso del salteño es cuando aboga una vez más por una reivindicación y reparación histórica para el Norte invitando a que «este tipo de reuniones con Nación se realicen en el interior para que los funcionarios nacionales conozcan las realidades que vivimos sobre todo las provincias más postergadas desde que nació la Patria”.

La comprensión política más elemental señala que para que estas expresiones como las de Sáenz en un nuevo contexto tengan visos de realidad, antes hay que superar algunos desafíos que, hasta ahora los gobiernos locales, particularmente Salta, no han logrado dominar. Para tratar de alcanzar una vigencia del federalismo, hay que equilibrar las desigualdades económicas, particularmente con las provincias del norte y primero dentro de cada una. Por otro lado, se debe promover una inversión en infraestructura y desarrollo que tampoco se ha hecho. Baste pensar que la única obra de relevancia en los últimos cuatro años en Salta ha sido la Circunvalación hacia Vaqueros y que todavía no está terminada.

En el interior se adolece de todo lo demás. Por ahora, la idea de Sáenz es peregrina, porque la descentralización va a demorar, quizás hasta consuma el periodo de mandato del presidente Milei, porque ¿Cómo se desmonta una estructura política de 200 años? Es más, el centralismo ya es en cierta forma, hasta un modo de vivir argentino. Luego está la cuestión de las autonomías provinciales que está limitada en la práctica porque el gobierno nacional ejerce una influencia significativa en muchos casos. Mal se le puede reclamar a la Nación autonomía cuando la propia provincia no la respeta respecto de los municipios. ¿O acaso los intendentes de Salta no son sino piezas del ajedrez político de Grand Bourg? ¿Que «federalismo» provincial se aplica cuando es tan común escuchar en los pasillos del gobierno de Salta que «los temas de los municipios se resuelven en Grand Bourg? Puestos a realistas, antes de hablar de federalismo y pedirle al gobierno nacional reivindicaciones históricas, es prioritario resolver o paliar en cuanto sea posible la pobreza y la desigualdad, dos realidades que en el Salta alcanzan datos significativos y revelan que lo único histórico es la postergación y el subdesarrollo.

Cómo pedirle a la Nación ayuda si no se resuelve en Salta el problema del acceso a los servicios básicos, particularmente en las áreas del norte.Si la educación y la salud pública no están ni remotamente al nivel de una política de emergencia siquiera. No existe federalismo cuando no se practica en la misma provincia realizando las inversiones suficientes para desarrollar económicamente al interior donde se hallan las zonas productoras. ¿En qué mercado se quiere competir si no se alienta un modelo productivo, integrado y federal a nivel provincial?

Conclusiones

Panorama complejo, con el inicio de un segundo mandato para Gustavo Sáenz donde la coyuntura nacional cambió de formatoy sentido generando que la vieja política aplicada en Salta quede absolutamente al margen del modelo a aplicar por el presidente, Javier Milei. En términosreales, el gobierno de Salta tiene dos opciones de hierro, o se adapta de pleno al nuevo orden o colapsa bajo el peso de su propio agobio. La cuestión es que no sólo se trata de filosofía política sino de funcionarios capacitados, que es el talón de Aquiles más evidente de la Administración Sáenz. No fueron eficientes en tiempos de dádiva y dispendio ¿Podrán serlo ahora que la situación exige gobernarsin recursos? Por fin, requerir «reparaciones históricas» no pasa solamente por esperar partidas de dinero, Salta no tiene una buena experiencia en ese sentido; es y sobre todo, asumir una actitud como gobierno y como provincia. Siendo Salta la cuna de la Libertad argentina y hasta sudamericana tiene sin embargo, postergado el reconocimiento a sumáximo Prócer, el General Martín Miguel de Güemes, a pesar de decenas de millones gastados sin que los valores güemesianos hayan llegado a la gente. Entonces, si primero no se realiza una tarea de consolidación del espíritu local y regional,seguir hablando de federalismo y regionalismo es un discurso bizantino.

El liberalismo como materia política colisiona con el peronismo, menos con el peronismo saencista que es tornasolado ya que pasó por todos los «ismos» políticos de los últimos tiempos. Porque si desde Salta no se edifica el nuevo edificio político, como «peronista», Gustavo Sáenz, debiera recordar aquellas palabras de «su líder», Juan Domingo Perón, cuando sentenció: «Del Cielo, sólo bajan la lluvia y Jesucristo».-