Por Matilde Serra
Mientras los rusos avanzan sobre Ucrania lo cual cambiará -en realidad ya lo cambió- el régimen económico y el precio para los cereales, y que según estima Naciones Unidas provocará una hambruna para cien millones de personas en las zonas más deprimidas del planeta, en la Salta de Gustavo Sáenz, previsores como son, ya se habilitó la caza de la iguana colorada para que los pobladores más pauperizados del norte tengan los cueros para vender y la carne de los bichos para comer.
En efecto, en un documento que habla sin vergüenza alguna de que «se fijó como objetivo la incorporación del uso sustentable» de los animales, los habitantes de esas zonas sin agua, sin educación y sin salud, al menos podrán alimentarse de los Tupinambis Rufescens que puedan agarrar «como alternativa dentro de la economía de subsistencia”. Con un gobierno que tiene esta mentalidad, más pronto que tarde, los salteños siempre custodios de sus tradiciones volverán a ser cazadores y recolectores como los originarios antes de la llegada de los Incas.
Pero mientras en materia alimentaria la provincia de Salta vuelve sobre sus pasos hacia la prehistoria, las que avanzan son las epidemias -y endemias-, algunas que ya habían sido desterradas y que ahora gozan de buena salud. La más urticante es la del Dengue, provocada por la proliferación del mosquito Aedes Aegipty.
Como todas las cosas paradójicas que ocurren en Salta, este insecto prolifera en los cantones de agua estancada y lo curioso es que el brote mayor se está registrando en la zona ¡Donde menos agua tienen los avecinados allí! Milagros que producen los funcionarios saencistas, debe ser.
Según deslizó una fuente del propio ministerio de Salud que pidió la reserva para no ser picado por la furia oficialista, en el análisis de la situación epidemiológica de la provincia el cuadro denuncia que el incremento de casos de Dengue continúa fortaleciéndose, sin prisa y sin pausa.
Como ya es tradicional, los Departamentos con mayor cantidad de casos de dengue son Orán, San Martín, Capital y Rivadavia, mientras que registran también casos en los Departamentos de General Güemes y Rosario de la Frontera.
El Dengue no sólo se combate con una vía activa -desinfección- en la zona sino y sobre todo con educación masiva, algo que no se observa en los Departamentos más acuciados por el problema, quizás porque por estos días los intendentes recién asumidos están más aguijoneados por las abultadas deudas que dejaron sus antecesores, alguno de los cuales como Mario René Mimessi, fue premiado con un ministerio.
El periodismo, como siempre, debe salir en prevención allí donde el Estado no llega, por lo que hay que recomendar el extremar las medidas de limpieza de fondos y piletas sin usar, así como el descacharrado, una acción que primero debiera cumplirse en los ministerios.
No es menor el asunto ya que el contagio provoca fuertes dolores dejando a los pacientes postrados por temporadas que pueden llegar a un par de meses. Y los que fueron afectados deben todavía extremar aun más los cuidados ya que un doble contagio los pone en riesgo de padecer Dengue hemorrágico que literalmente les pondría el riesgo la vida misma.
Consultado un funcionario del ministerio de Salud sobre qué van a hacer, encogiéndose de hombres y con una sonrisa sardónica respondió: «Y… que se apliquen Off».
Claro, es verdad, hay funcionarios que saben bastante esto de «Off… Shore».
Mientras esto ocurre y los espirales no dan a basto, en el norte, en las tardes se escucha canturrear aquel viejo canon: «Pican, pican los mosquitos. Pican con gran disimulo. Unos pican en la cara y otros…» Te pican nomás.