Mientras en el mundo suenan cada vez más fuertes los tambores que anuncian la aparición de una próxima epidemia de un virus denominado «X». Y que sería veinte veces más contagioso y letal que el COVID. En Salta, ya se cuentan cuatro fallecidos por esta última enfermedad y se habla de exhumar los protocolos. Incluso Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud se suman a este cuadro de advertencia.
Lo preocupante es que mientras el mundo está globalizado incluso hasta en las epidemias, en Salta, parece que se continúa pensando en «modo tribu», para algunas autoridades los salteños vivirían en una reserva natural (de la que cada vez queda menos por los desmontes indiscriminados cuya expansión continúa denunciándose), donde el sistema de Salud padece la enfermedad de la indiferencia y del abandono progresivo.
El año 2024 no amanece muy sereno en esta materia y el ministro del área, el Dr. Federico Mangione, tendrá que reforzar sus esfuerzos para superar no sólo la decadencia del sistema sino para ver cómo zafa de la caída de recursos que ya se observa debido a las políticas económicas aplicadas desde Nación.
La Gestión de Salud en la provincia tendrá que asumir este año desafíos fuera de lo común más allá del ritual de inicio del año con las paritarias, una diáspora de profesionales del área, mientras la salmonella parece haber hecho nido en el Río Arenales donde los vecinos no comprenden que es agua contaminada y hasta organizan partidas de pesca, lo que denota la poca cultura general que late en la población. Más allá, el flagelo de la mortalidad infantil que no sólo no ha bajado en sus índices, sino que en el norte se insinúa creciente. Los hospitales colapsados por colas de ciudadanos pidiendo turnos y la creciente falta de medicamentos en los centros de Salud.
Es tan seria la cuestión de falta de profesionales que hay hospitales en algunas intendencias donde el director es, por ejemplo, un o una asistente social; sin contar otros donde los mismos profesionales son los que por lo bajo recomienda «Si puede ir a la Capital, vaya porque aquí no tenemos nada», según expresaron algunos médicos y pacientes que vivieron esa situación.
La falta de medicamentos y de insumos está llevando a un doble problema, primero, lógicamente que lo necesario no está y luego, que se ha tornado cada vez más común que los pacientes deban ir a comprar con sus propios recursos lo que se les receta en el hospital público, donde los que caen este segundo supuesto chocan ahora con la realidad del excesivo incremento de los remedios que terminan no comprando.
Desde el punto de vista de lo que debiera ser la medicina social, el último supuesto de pacientes que quedan sin consumir los medicamentos indicados, es contraproducente no sólo para la salud de quien queda indefenso ante una patología sino que además esa situación va generando un cuadro de crisis sanitaria en la población de consecuencias impredecibles. Esto sin decir de lo que pueda ocurrir si los pronósticos sobre una eventual nueva pandemia llegasen a ser verdaderos.
Podría el ciudadano común pensar que «algo hay» cuando el propio vicegobernador, Antonio Marocco, se hizo administrar las vacunas correspondientes.
Si una política social debe ser sustentable, es precisamente la Salud; sin embargo, ocurre que, ante las alertas de una posible pandemia, hoy las guardias de los principales hospitales se ven colapsadas de ciudadanos enfermos que no sólo no encuentran medicamentos sino tampoco camas para hospitalizarse. No se sabrá si la respuesta que dan los enfermeros y encargados de atender al público es un gesto de desesperación o una premeditada orden, como es decirles a todos que «la culpa es de Milei». Bastante tiempo antes de Milei, esta situación descrita ya se podía ver.
Obviamente que el malestar no sólo se observa en la población sino también dentro de las filas del personal de salud, desde los enfermeros hasta los mismos profesionales, particularmente en el interior donde continúan reclamando condiciones de arraigo que no aparecen.
La sustentabilidad es una política que debe acompañar a todas las demás y se relaciona con tener una mirada hacia adelante. En el caso de la Salud Pública, a esta altura de los tiempos estar luchando contra endemias que ya estaban extinguidas, es haberse quedado en el pasado, y frente a las posibles epidemias, es hipotecar la salud de los salteños. –