SALTA – Mientras en la policía se viven horas de vértigo en busca de esclarecer este doble homicidio, en la localidad de Coronel Moldes los vecinos no salen de su asombro no sólo por la pérdida de dos hermanos queridos, sino por la violencia desplegada por sus asesinos, quienes habrían ido en busca de un jugoso botín que, al parecer, lograron apoderarse.
Roberto y Néstor Juárez, de 70 y 73 años respectivamente, residían en la finca “La Unión”. Uno de ellos tenía problemas para desplazarse, mientras que el otro no podía ver lo suficientes, así que, entre los dos, se las ingeniaban para las tareas de la finca e ir hasta el pueblo por víveres.
Los vecinos, además de sus discapacidades, fueron unísonos en sostener que eran dos hermanos que eran muy unidos, siempre pendientes el uno del otro. Ese cariño era un selló que marcó el corazón de los vecinos, quienes ahora lloran su ausencia y exigen justicia por la brutalidad con la que fueron asesinados.
Sus familiares, según fuentes policiales, dijeron que desde el viernes que no sabían nada de los hermanos. Eso fue hasta el domingo a la noche, cuando finalmente se acercaron a la casa de los Juárez, circunstancias en que encontraron a una de las víctimas en el comedor del inmueble, con las manos esposadas y visibles golpes en el rostro y todo el cuerpo, como si hubiese sido torturado.
La escena fue de terror, pero no terminó ahí, pues en la cocina hallaron a la otra víctima, también ultimado a golpes. Más tarde, el misterio se extendió cuando se supo del hallazgo del automóvil que usaban los hermanos, el cual fue abandonado en la localidad de El Carril.
El caso motivo la presencia en la finca de varios móviles policiales, del Cuerpo de Investigaciones Fiscales y también del fiscal Gabriel González, de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, la que lleva adelante la investigación del doble crimen.