La red social Tik Tok ha resultado sumamente versátil para todo tipo de cosas, desde vender un producto hasta anunciar el Apocalipsis cercano. Pululan allí toda clase de seres extraños, pastores, profetas, seres ascendidos, iluminados, vendepatria, y la diputada nacional, Emilia Orozco. También se ven cosas interesantes, obviamente, como datos científicos, grageas de literatura y de historia. Pero una de las posibilidades que ofrece este tipo de comunicación es la de rivalizar a precio vil. Es decir, tratar de ganar algún estatus social o político con poco esfuerzo y nada de cerebro.
Días pasados, la diputada nacional olmedista y por ende devenida en libertaria, Emilia Orozco, que hace -hay que decirlo- un buen uso de esta red, publicó un video donde poco menos que retaba al gobernador, Gustavo Sáenz, a recibirla para «hablar de cosas importantes para los salteños».
En ese mensaje, Emilia Orozco, le decía al gobernador que no tenía manera de conciliar con él una reunión y que si veía ese mensaje lo invitaba a que la llamara para conciliar ese encuentro. El ciudadano avisado puede darse cuenta fácilmente de que ese video no es sino una chicana para tinquearle la oreja a Sáenz, porque si un periodista cualunque como algún que otro ciudadano tiene el número de Sáenz, es imposible que una diputada nacional no lo tenga.
Luego, llamar al ring de la discusión o cambio de ideas al gobernador a través de un video de Tik Tok, no sólo es nada elegante sino hasta una falta de respeto. Un legislador nacional hace llamar o llama el mismo y concilia una reunión cuando la cosa se quiere hacer en serio. Pero cuando lo único que se busca es un poco de rating en redes, onda decir «Aquí estoy y esto hago», se hacen estas cosas. Definitivamente, no es el procedimiento.
Pero si lo de la Orozco salía de los cauces de la formalidad y la elegancia, a replicarle salió la diputada provincial, Mònica Juárez, en pose de cortesana romana, apoyada, y en una viz cuasi arrabalera, diciéndole a la Orozco que «Yo te puedo conectar con Gustavo», o también «Gustavo no gobierna por las redes» o peor «Yo conozco bien a Gustavo». ¿De quién hablaba la Juárez? ¿Del gobernador, o de un amigote de la fonda? Faltó nada más que le diga a la Orozco: «¡Che, papusa, oì!»
El gobernador, Gustavo Sáenz, será muy amiguero, dado a las chanzas con amigos, de carácter populachero, de ir, por ejemplo, a Cafayate y trenzarse en una rueda de folclore o tocar la tumbadora con algunos emplumados, pero es el gobernador. Y tal vez, sea que la Juárez intentaba mostrar su cercanía con «Gustavo», eliminándole el título de gobernador y reduciéndolo al amigo con quien juega a la canasta mientras toman el te, pero esa respuesta desafiante desmerece ciertamente la imagen de la legisladora que el día que deje su banca habrá legado a Salta y para los tiempos, la sesuda idea de celebrar en el mes de abril «El día de la empanada».
No es menor este homenaje a «las chuecas» que hacen de sazòn vital de todo salteño que celebra la amistad acompañado de un buen vino.
En síntesis, este tipo de «política», primero, no es política y luego, hace descender la imagen de los legisladores a una riña de vecinas con chancletas y ruleros. Sumado, esto, a que más allá de las diferencias, la Institución gubernativa merece un respeto y máxime de quienes elegidos por el pueblo, deberían dar el ejemplo.
¡Marchame una docena!