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Opinión

El retorno de Pablo Kosiner

A un año de las próximas elecciones de medio término, diferentes figuras van asomando su cabeza. Pablo Kosiner, Juan Manuel Urtubey y la propia Cristina Fiore vienen tomando un rol protagónico cada vez más importante.

Pablo Kosiner
Pablo Kosiner

SALTA (Por Matilde Serra) – Dentro de aproximadamente un año se celebran las elecciones de medio término donde habrá que ir por el recambio de senador nacional y diputados nacionales. Aunque no lo parezca, en el mundillo político ya se tallan candidaturas y se prometen cargos. Entre ellas, se destaca la figura de Pablo Kosiner, cada vez más activo en la discusión cotidiana.

Es un momento complejo donde nadie sabe para quien trabaja y donde los candidatos que surjan lo serán a empujones, a dedo, o por cualquier otro camino menos el tradicional de la democracia como es la militancia activa en los partidos políticos, simplemente, porque no hay partidos políticos.

El próximo 12 de mayo, los radicales de Salta han llamado a elecciones y solamente se presentan dos listas en medio de un proceso preelectoral amañado y regado de engaños, padrones adulterados, correligionarios que han fallecido sin saberlo y otros resucitados que tampoco lo saben. Propia conducta de un arribista como Miguel Nanni, que probablemente se alzarà con el triunfo salpicado de irregularidades.

El caso más patético es del del Partido Justicialista, otro gran protagonista que ahora está reducido a un sello de goma y dentro de cual se ensayan algunos movimientos como viajes de dirigentes al interior para ir animando los fogones, pero que en sustancia, para decirlo de alguna manera, es insustancial.

Dentro de ese esquema tan pintoresco, una línea de supuesta filiación peronista ya tiene las cosas claras, la que conduce el ex gobernador, Juan Manuel Urtubey, que llevaría como furgón de cola al siempre exhumado, Pablo Kosiner y como volantín a la actual ministro de Educación, Cristina Fiore.

Obviamente, Urtubey, es un político que corre con peso propio y aspiraría a ocupar una banca en el senado de la Nación. Claro es que el ex gobernador no precisa de nadie para liderar su propio espacio, aunque el dato que es motivo de comentarios es que no irìa por el PJ salteño, sino por fuera. Como una línea independiente.

La cuestión se espesa cuando aparece el nombre de Pablo Kosiner que intenta volver al ruedo, no así pasa con Cristina Fiore que carece de todo peso político propio y siempre ha jugado de comodín del mazo, circunstancia que se repetiría ahora.

Pero Kosiner enfrenta el problema de que en sus reuniones y llamados a compañeros, todavía se autopercibe como peronista y no parece haber advertido que para un fuerte sector de la militancia de paladar negro, «El que no sale por el PJ no es peronista», según vociferan los muchachos.

Si los ánimos ya están caldeados en el justicialismo salteño, la aparición de Pablo Kosiner en el horizonte genera «rechinar de dientes» porque ha dejado de ser una figura conceptuada dentro del peronismo que entiende por peronista a quien se envuelve en las tradicionales banderas de Perón y Eva Perón.

Jugar la parada por fuera del PJ, convertiría de suyo a Kosiner en un espíritu chocarrero, como se diría, es decir, alguien sin cuerpo político y que mueve a la risa de los compañeros que gastan bromas en las redes sociales y en los círculos de reuniones.

El caso Kosiner es motivo de comentarios como el presente porque se ofrece como emblemático, ya que en la base y entre las bases -valga la redundancia- circula un ánimo de volver a comenzar de nuevo y terminar con las viejas figuras que durante décadas vivieron de la cosa pública y hoy, en que el país y la provincia necesitarían estar fuertes para enfrentar los embates de este cambio de momento político, se dan con que los hombres como Kosiner no le han dejado absolutamente nada, ni al partido justicialista, ni mucho menos a la provincia.

La razón de esta situación es que desde siempre los diputados nacionales fueron consecuentes y funcionales a los proyectos nacionales y a los juegos políticos de los gobernadores de turno. Hoy, cuando la inconducta de los actuales representantes entrega a los trabajadores y militantes a las garras de un neoliberalismo extremo, todo el mundo se da cuenta que siempre fue igual.