SALTA – Por Pablo Kosiner – En los próximos días la Cámara de Diputados de la Nación deberá tomar una decisión respecto el llamado Proyecto de “Ley Bases” que ha sido devuelto por la cámara revisora con modificaciones e inclusos algunos rechazos.
Este texto que deberá tratar Diputados incluye entre tantas cosas la “delegación de facultades” en materia de administración y emergencia que le permite al presidente la reorganización estructural y funcional del Estado a tiro de decreto sin recurrir a la instancia legislativa en un contexto donde el mismo Milei se ha definido como un “odiador serial” del mismo Estado al que quiere reorganizar o quizás “eliminar” en su faceta activa.
En efecto, hace poco tiempo en el marco de estas columnas de opinión advertí la improcedencia de sostener una idea económica anarco capitalista libertaria en el contexto de una constitución nacional que en su proceso evolutivo adopta una ideología económica de un estado social de derecho que reivindica a un Estadio protagónico desde la planificación hacia un desarrollo y el bien común.
Estos días estuvimos frente a lo que yo denominaría un “desnudo total” de la gravísima concepción del presidente Milei respecto su identidad auto percibida como jefe de Estado, expresada ante una periodista extranjera en el marco de un reportaje.
En ese diálogo se expresó diciendo: “AMO SER EL TOPO DEL ESTADO. SOY EL QUE DESTRUYE EL ESTADO DESDE ADENTRO. ES COMO ESTAR INFILTRADOS EN LAS FILAS ENEMIGAS.” Lo mas sorprendente es que el actual primer mandatario argentino expresa para fundar su accionar:” YO VENGO DE UN FUTURO APOCALÍPTICO”.
Lo primero que cabe aclara es el significado de la palabra “TOPO” en el ambiente de los servicios secretos sería el “agente encubierto o secreto infiltrado en una organización que sirve a otra”.
Hay quienes los definen como “seres grises cuyas actividades se desarrollan bajo las coberturas de tapaderas milimétricamente preparadas y que ocultan sus verdaderos rostros incluso a los más allegados.”
Lo realmente grave de este reconocimiento de Milei sobre su “doble identidad” es las consecuencias de su plan oculto podría representar para el conjunto de la sociedad.
De las palabras expresadas en el reportaje aludido y el significado de su identidad de “topo” podríamos sacar como conclusión que el presidente ha optado por acceder a ser jefe de Estado no para cumplir el precepto constitucional de ejercer la primera magistratura en los términos del artículo 99 y subsiguientes de la CN.
El presidente es el “jefe supremo de la Nación, jefe del gobierno y responsable político de la administración general del país”
Por otra parte, el estado es una estructura moderna que, aunque a Milei le disguste, es la que da vida al conjunto de instituciones que sostienen al sistema democrático, al régimen de gobierno y a la administración pública, con cuatro elementos esenciales: 1) el gobierno (poder político); 2) el pueblo (como nación); 3) el territorio y 4) el estado de derecho que lo legitima mediante la división de poderes.
Por lo tanto, reconocerse y autodefinirse impunemente como un TOPO que quiere destruir el estado es incumplir con los preceptos constitucionales y afectar la estructura fundacional de la organización política, social y económica argentina.
La pregunta sería entonces: ¿Hasta qué punto es responsable otorgarle facultades extraordinarias en materia administrativa y de emergencia a alguien que está anticipando públicamente que su único objetivo es la destrucción del estado?
En caso de avanzar en el texto en debate, le va a otorgar al “TOPO” el arma necesaria para concretar su plan macabro, destruir al Estado para ir en búsqueda del ansiado anarco capitalismo libertario en el que la protección de la libertad del individuo y el libre mercado conducen a una anarquía que es entendida como benévola para una sociedad que deber ser organizada sin Estado.
En esta manera de organización social las actividades económicas y personales son todas de gestión privada, sin gestión política por eso para este gobierno el Estadio es prescindente.