SALTA – (Por Matilde Serra)– La política, es sabido, es un universo en ocasiones surrealista, donde las cosas duran lo que la conciencia de los protagonistas quiere. O en ocasiones, también, puede ser el tránsito por mundos paralelos, donde unos y otros acuerdan algo, pero en realidad luego van construyendo sus propios universos que desafiando a la física cuántica ni siquiera son paralelos. Como lo está haciendo Emiliano Durand, a costas de Gustavo Sáenz.
En Salta, la política suele construirse en bloques, generalmente de a dos, pero humanos como son, caen fácilmente presa de esa lujuria que tiene el poder y entonces los que ayer se abrazaban, hoy conspiran con el otro. Esto viene siendo ya una suerte de tradición en que uno hace subir al tren a otro y cuando este se siente con ánimo y fuerzas corre solo para agarrar el mando de la locomotora.
Esta tradición de llegar juntos al poder y proceder inmediatamente a pensar cada uno en mantenerse y cómo traicionar al otro no cesa, sino que parece fortalecerse a medida que pasa el tiempo. Porque en Salta coexisten dos instancias de la política, aquella de la gestión que es lo visible (cuando se llega a ver gestión, claro), y aquella otra que es la manipulación del poder, que jamás los ciudadanos verán.
Pero como siempre ocurre con las cosas del poder, Emiliano Durand, rápidamente montó su propio kiosco y desde ahí comenzó a ejercitar su nuevo mandato. En el camino hay varias cosas para analizar de qué puede ocurrir.
En principio, y dado el tiempo que resta para las próximas elecciones que se avecinan, obviamente, que el tema de ir pulsando qué es lo que opina la sociedad se evalúa a menudo. Porque la encuesta es una herramienta común en los gobiernos, y las encuestas hablan y habrían dado que en este momento Emiliano Durand tiene una imagen positiva superior en un 40% a la del gobernador Sáenz, quien evidentemente ha bajado su imagen en la consideración pública, y no solamente que ha bajado, sino que además se ubica en la última escala de posicionamientos publicada a nivel nacional, como último cómodo, según la Consultora CB y se encuentra entre los ocho con peor imagen según publicó Clarín.
Paradójicamente, todo esto suma para restarle, en un momento en que el entorno del gobernador Sáenz, ya sin ningún prurito, sin ningún pudor, ha comenzado a decir públicamente que están preparando ya la campaña para un tercer mandato, lo cual de pronto, decirlo hoy, puede ser hasta contraproducente, porque el gobernador está iniciando una etapa muy compleja con un gobierno nacional recién asumido.
En los hechos, esta situación de iniciar un segundo mandato con un presidente nuevo, es prácticamente como comenzar de cero, donde no se sabe bien qué va a ocurrir a nivel nacional, donde es verdad, y hay que reconocerlo, Sáenz ha logrado avances y acuerdos importantes con el gobierno nacional, pero está la fragilidad del pensamiento, del sistema, de lo que está proponiendo el gobierno nacional, que ni resulta en una línea segura respecto del curso que puede tomar esto en los próximos meses.
De forma tal que aventurarse a decir que van por un tercer mandato, cuando todavía le restan tres años de gobierno, es bastante apresurado y hasta temerario. Un poco de prudencia tuvo el gobernador en decir en los últimos días que él está ahora ocupado en gobernar, pero debiera trasladar ese mensaje a sus inmediatos colaboradores que son los que dicen públicamente “Vamos por un tercer mandato” cuando la lógica aconseja que por lo menos intenten llegar bien al final de este segundo mandato.
En ese camino, Emiliano Durand ha montado lo que siempre hizo, lo que siempre supo hacer, que es el circo de los encuentros, y esto puede hacerlo en base a que sabe que opera con una población bastante ignorante, de forma que los entusiasma con espejitos de colores.
En su momento fueron los encuentros donde se regalaban tablets y demás, que sirvieron para posicionarlo; todo un cotillón tecnológico que pagaba el gobierno provincial. Pero ahora resulta que él monta su propio espectáculo detrás del cuento del emprendedor engañando conque montar una micro empresa es soplar y hacer botellas.
Ningún emprendimiento surge de un voluntarismo, porque el emprendedor, primero se trata de una vocación, segundo en esta época tecnológica donde se encuentran nichos definidos, poner una verdulería no es ser un emprendedor, poner un drugstore tampoco. Cuando se ve que en los barrios se multiplican los kioscos, las despensas en el living de la casa o la verdulería, eso es pobreza, no es progreso.
Si bien las dos empiezan con “P” -Progreso y Pobreza-, lo que hace el intendente Durand es multiplicar el espíritu de pobreza, es tratar de rascar, como se dice popularmente un mango haciendo algo, pero esto no es emprendedurismo, como lo llama Durand.
Pero es un negocio que le pinta bien al intendente porque las ferias están llenas de gente que va a comprar, que piensa que compra más barato. Es tan bueno como espectáculo político que hasta el gobernador mismo cae en la trampa de ese show festivo y barato, dándose a la figura demagógica de ponerse en un kiosco a vender fruta, sin saber cuánto cuesta una manzana; porque cada vez que él pregunta “Señora, qué desea” y le responden “un kilo de manzanas”, pregunta “¿A cuánto está la manzana?
Esto no es política sino una muestra barata de populismo y chalatanería barata; es una accionar muy burdo y hasta muy grotesco. Es en definitiva para Saénz una trampa, porque mientras eso le hace decaer en algunos sectores la imagen al gobernador, en otros le va apoyando la de Emiliano Durán que ahora ha visto el negocio y crecen estas ferias de verduras, legumbres y demás, pero que están afectando a sectores establecidos que pagan regularmente sus impuestos y cada vez más caros, como son los impuestos municipales.
Un caso testigo del perjuicio que promueve el circo feriante de Emiliano Durand es lo que ocurre con el Mercado Cofruthos, donde crece la furia contra el intendente porque están viendo que ellos pagan los impuestos, alquileres y demás tributos y la gente concurre cada vez más menos, porque le organizan las ferias en los barrios. A tal punto llega el impacto producido en Cofruthos, que se habría pensado en pagarle el colectivo a los compradores para incentivar la asistencia. Lo paradójico y hasta contradictorio, es que es el propio Estado municipal el que está ejerciendo una competencia desleal.
Estas son las razones y sin razones de dos gobiernos -el provincial y el municipal- que no saben a dónde van, pero saben qué quieren, pero no saben cómo ni a dónde, (6:59) de forma tal que este es el panorama que tenemos hasta este momento.
El negocio de la obra pública
Ahora, es evidente que los asesores de Emiliano Durand han resultado más rápidos que el entorno saencista, porque no sólo manejan el proselitismo de la retórica vacía, sino que además han apuntado hacia el gran negocio de la política que es la obra pública.
Y resulta que a sólo siete meses de gestión ya se sabe que son varios miles de millones de pesos los que se invertirán en la obra pública. No importa que los nombres de los adjudicados no figuren en el Boletín Oficial de la Municipalidad, ni que tampoco nadie tenga la más mínima idea de cómo fue el proceso licitatorio. Lo que cuenta son los resultados.
De esa forma, la empresa CIL facturará mil noventa y cinco millones de pesos; la empresa Tanjilevich, unos novecientos noventa y cuatro millones de pesos; la empresa May Obras y Servicios, unos ochocientos sesenta y nueve millones de pesos; la empresa Compac SRL, va con novecientos cuarenta y cuatro millones de pesos y la quinta empresa beneficiada, Imeca, con mil doscientos cuarenta y un millones de pesos. Como se dijo, nada de todo esto figura en ninguna publicación oficial municipal como debería.
Los memoriosos recordarán aquella campaña en la que el intendente predicaba que sería distinto a todo, mientras agitaba la bandera de que él iba a ser distinto, que él era un ciudadano honesto y mejor a todo lo conocido hasta entonces. Resulta que ya en la cancha se están repitiendo procedimientos poco regulares con estos miles de millones de pesos que no figuran en el Boletín Oficial y lamentablemente, mueven a pensar al ciudadano común en que existe en el Municipio de la Capital un movimiento discrecional del dinero público.
La legislatura, ya se sabe, es una escribanía política del gobernador, Gustavo Sáenz. ¿Hay que pensar que también el Concejo Deliberante sea lo mismo para Emiliano Durand? En lugar de permitir su presidente, Darío Madile, que el Recinto sea convertido en una bailanta carnavalera por el exótico concejal, José García Alcázar, tal vez, sería una prueba de honestidad hacer que los concejales se sacudan el papel picado y cumplan su función de contralor del dinero de los ciudadanos.-