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Opinión

Otra vez Socorro Villamayor: una propuesta que avergüenza a todos

En un rapto de enajenación de la realidad, Villamayor, sostiene la idea de que «es de justicia y de equidad que todo profesional que llega a una Cámara de Diputados pueda continuar en el ejercicio de su profesión»

Socorro Villamayor

SALTA – (Por Matilde Serra) – Hay actitudes que confirman que la clase política parece vivir en un limbo propio, una suerte de Monto Olimpo, donde moran estos semidioses que vagan entre los néctares y las mieles que proporciona el poder, mientras abajo, al pie de la montaña se desparrama el pueblo y sus dolores. Es un mundo aparte de estos funcionarios, (sobre todo el de Socorro Villamayor) Algo así como un estadio intermedio entre los que trabajan y ellos que viven del trabajo de los primeros, o sea los impuestos.

Precisamente, en ese contexto donde la mayoría de los ciudadanos lucha por sobrevivir en medio de una economía en crisis y con un millón de personas viviendo en la pobreza, la diputada Socorro Villamayor ha lanzado una propuesta que, sin duda, no solo roza el absurdo, sino que también resulta vergonzosa y provocadora.

En efecto, la legisladora, sin pudor alguno, acaba de sugerir que los legisladores provinciales puedan trabajar tan solo una hora a la semana y, además, mantener sus trabajos privados, todo mientras continúan recibiendo su sueldo de dos millones de pesos, eso sin contar agrupamientos políticos y otros “reservados”. En momento en que el país se debate en una crisis no recordada salir a plantear semejante cuestión se aproxima, por lo menos, a una burla para quienes esperan que sus representantes trabajen con dedicación y compromiso para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

En un rapto de enajenación de la realidad, Villamayor, sostiene la idea de que «es de justicia y de equidad que todo profesional que llega a una Cámara de Diputados pueda continuar en el ejercicio de su profesión». Sin embargo, la pregunta es evidente: ¿con qué tiempo pueden hacerlo si se supone que deben dedicarse a legislar? La diputada parece ignorar el hecho de que trabajar una hora a la semana no justifica de ninguna manera los millonarios sueldos que cobran los diputados.

Por lo demás, parece olvidar Socorro Villamayor –y los que piensan como ella, porque en estos casos, uno tiene la idea y los otros acompañan en pandilla-, que antiguamente se llamaba a esas Cámaras con el título de “Honorable”, hasta que con muy buen tino se resolvió quitarle ese adjetivo ya que chocaba con varias actitudes de los “elegidos”.

Justamente, ese título de Honorable, hacía relación no sólo al honor de haber sido elegido y representar a los ciudadanos, sino con el honor de ser un funcionario de la Nación o de la Provincia, que debía trabajar sin cobrar. Hasta hace unos años, hubieron unos muy contados casos, menos que los dedos de una mano, que al asumir como legisladores o como funcionarios, renunciaban por carta a sus sueldos o pensiones, las que eran restituidas, obviamente, al finalizar el mandato.

Privada de toda lógica, Villamayor compara, de manera insólita, la labor de un abogado en el Poder Judicial con hacer un balance contable, o la influencia que un diputado podría ejercer en la justicia con la de un contador ante la AFIP. Estas comparaciones no solo son desacertadas, sino que minimizan la responsabilidad y la importancia del trabajo legislativo. Los fueron no son siempre sagrados.

La propuesta de la diputada fue recibida con la indignación que tal desvarío merece, y no es para menos. En un país donde las desigualdades son cada vez más evidentes, escuchar a una funcionaria pública justificar que alguien puede trabajar una hora a la semana y cobrar un sueldo millonario es, sin duda, una provocación o como dirían en los barrios “Un caso de chaleco”. Esta idea no solo es un insulto a la inteligencia y al esfuerzo de quienes trabajan arduamente por salarios mucho menores, sino que también es una muestra clara de la desconexión de algunos legisladores con la realidad.

La sociedad debería tener la capacidad de exigir la destitución de funcionarios que, en lugar de proponer soluciones reales a los problemas, lanzan propuestas que solo sirven para aumentar la frustración y el desencanto de la gente. La sugerencia de Villamayor no es solo absurda, es una clara muestra de la falta de respeto hacia aquellos a quienes supuestamente representa.

Si lo que la diputada busca es provocar, lo ha logrado. Pero más allá de la provocación, lo que queda en evidencia es la necesidad urgente de una clase política más conectada con la realidad, más responsable y, sobre todo, más comprometida con su trabajo.