SALTA (Redacción) – El año que viene hay elecciones legislativas y la forma de expresarse o actuar de algunos actores es una clara señal de lo que tienen previsto hacer. Alberto Castillo es una de las voces más resonantes del PRO de Salta. Si bien no forma parte de la cúpula dirigencial, juega un rol clave en la gestión de Gustavo Sáenz conduciendo REMSA.
Con miras a lo que se viene el próximo año, para Castillo hay un claro hartazgo social con los actuales representantes parlamentarios. Por eso, “los políticos que nos representan van a chocar con nuevos dirigentes porque la gente ya no los va a votar”, auguró. Es que según el referente del PRO la población ya tiene tomada la decisión de quien votar y a quien no. “Podés sentarte en un café y la gente te dice de qué lado no va a estar”, indicó.
También se mostró criticó por la falta de preocupación de los legisladores nacionales en una agenda estratégica para Salta. “El gobernador planteó una política de Estado, pero los senadores, no se interesan por cómo viene el desarrollo minero”, cuestionó Castillo al respecto.
El PRO perdió su identidad
Al mismo tiempo, también habló sobre la situación puntual del PRO tanto a nivel nacional como provincial. “El PRO no está viviendo los mejores momentos, ha quedado totalmente desdibujado en esta puja política porque ya no se sabe quién es la oposición”, aclaró. Es decir, para Castillo “ha perdido una identidad” y eso imposibilita retomar su credibilidad.
Otro de los grandes ejemplos es lo que ocurrió en Santiago del Estero donde perdió la personería legal. “Es una situación muy crítica y en lo local, te tengo que decir que no hay ninguna novedad y a nadie le importa”, lamentó. Por lo tanto, así se avizora el complejo panorama político para el partido amarillo fundado por Mauricio Macri.
“Hay mucha confusión y te digo, porque a la gente no le importa, incluso ha votado un presidente que no tiene ni partido político». «Creo que la crisis de los Diputados radicales ha dejado demostrado que ya no importa la estructura partidaria ni los objetivos de un partido político. Ya cada uno hace lo que quiere”, concluyó Castillo.