SALTA – Hablar de impuestos en Salta genera mal humor. No porque haya que pagar, sino por los elevados montos. Es que durante la campaña electoral del año pasado, el actual intendente, Emiliano Durand, había prometido que no aumentaría los impuestos. Incluso criticó a la exintendenta Bettina Romero por haberlo hecho durante un momento de crisis.
Ahora, esa crisis se profundizó a nivel nacional y lógicamente genera un impacto en Salta. Y a sabiendas de las necesidades de los salteños, del mal momento económico y social que atraviesa no solo la provincia, sino el país, Durand decidió volverse en contra de todo lo que había prometido.
Desde que asumió, en diciembre del 2023 hasta la fecha, lleva poco más del 400% de aumento. Los reclamos de la gente a través de las redes sociales, lugar en donde él mismo se siente cómodo, pues las usa con gran frecuencia, parecen no sensibilizarlo en lo más mínimo. Ni una muestra de empatía ni solidaridad se desprende de Emiliano Durand sabiendo que la gran mayoría de los vecinos salteños son incapaces de pagar los elevados montos.
En un gráfico que se mostrará debajo de este párrafo, se puede ver la evolución de la unidad tributaria. Desde el 2012 hasta el 2024, el incremento dio un salto histórico, tocando los 200 mil pesos. Por esa razón, la gente le perdió la paciencia a Emiliano Durand.

Emiliano Durand perdió la credibilidad
Las promesas realizadas en campaña electoral murieron cuando tomó el mando de la ciudad de Salta. A partir de allí, sólo fueron desilusiones lo que recibieron los salteños. El abandono de las calles, de los barrios y las capacitaciones a cargo de gente que trabaja en su propio medio de comunicación fueron el punto final.
Basta mirar sus redes sociales para entender el malestar de la sociedad salteña. A gritos piden soluciones rápidas, efectivas. Pero pasan los días, las semanas y los meses, y Salta sigue sin ser todo lo que, en campaña electoral, prometió que sería.
A diez meses de su asunción, la gente en las redes sociales le pide a Emiliano Durand que se vaya. Haber llegado a la intendencia a base de promesas y espejos de colores no le sirvió para sostener lo que en realidad tenía pensado para Salta: Un impuestazo que terminó de hundir a la clase media.