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Opinión

El caso de las fotomultas y el oportunismo político de Emiliano Durand

La crítica de Emiliano Durand, tenía una clara intención electoralista, eran los tiempos en que se presentaba como un tribuno del pueblo

Emiliano Durand

SALTA (Por Matilde Serra) El caso de las fotomultas en Salta revela la clara contradicción política que ilustra los vaivenes del discurso en la gestión pública, marcados por conveniencias que dictan el oportunismo político y las estrategias de marketing que Emiliano Durand conoce a la perfección, o tal vez la posibilidad de negocios, pero que no se acercan a lo que realmente el ciudadano necesita.  

El caso es que este tema de las fotomultas ha sido objeto de debate en la prensa de la Ciudad de Salta desde que Bettina Romero estaba al mando del municipio. En 2021, la ex intendente,  intentó implementar un sistema de fotomultas como parte de un plan “Para mejorar la seguridad vial y reducir los accidentes de tránsito”. Nada más anunciar este proyecto, las críticas crecieron como los hongos después de la lluvia, aquí y allá. Sin embargo, una de las críticas más duras fue la del hoy intendente, Emiliano Durand, quien en aquel momento calificó a la iniciativa “como un negociado» y como una medida «puramente recaudatoria» e ineficaz para abordar los problemas reales del tránsito en la ciudad.

La crítica de Emiliano Durand, tenía una clara intención electoralista, eran los tiempos en que se presentaba como un tribuno del pueblo, es decir, un defensor de los intereses de los vecinos; una chicana con la que apelaba a generar el descontento de la ciudadanía, que en muchos casos percibía las fotomultas como una forma de «castigar» a los conductores más que como una política de seguridad vial efectiva.

Además de lo dicho, Durand, apuntaba contra las fotomultas aduciendo que eran parte de un sistema corrupto que buscaba favorecer a empresas privadas “a través de contratos oscuros.” A la vez, que se trataba de una medida recaudatoria que no atacaba los problemas estructurales del tránsito, como la falta de infraestructura o la educación vial.

Elevando la apuesta, Durand también criticaba este sistema que impulsaba la Administración Romero, diciendo que la contratación no ofrecía garantías de transparencia y que precipitaba la sospecha de que los fondos recaudados no se destinarían efectivamente a mejorar el sistema vial de la ciudad.

Pero los tiempos cambian, y como diría Darwin, “los monos evolucionan”, y ahora tras asumir como intendente de la Capital de Salta, Emiliano Durand, cambió de idea y apenas iniciado el presente año 2024, el municipio Capital anunció la implementación de este sistema, argumentando que se trataba de una medida necesaria para reducir la siniestralidad vial y promover el respeto a las normas de tránsito.

¿Por qué Emiliano Durand, cambió de idea? Y se podría decir que ahora que tiene la lapicera en la mano, choca -literalmente vale la metáfora- con la realidad de que Salta es una ciudad con un alto índice de accidentes viales, en su mayoría, consecuencia de la imprudencia de los conductores; por lo tanto, las fotomultas vendrían a operar como un elemento de disuasión y de control del comportamiento de los conductores.

Claro, que ahora, Durand, tiene que darle otro barniz a la cuestión de las fotomultas que no serían una “medida recaudatoria”, sino una necesidad para garantizar la seguridad vial, con lo cual se “salvarán vidas y se mejorará el tránsito”. Un filántropo, este Durand.

Como los magos, el intendente, convirtió el conejo negro en un blanco, y aquello que era una medida impopular, ahora es la misma política pero reconfigurada bajo un nuevo relato que justifica su implementación.

Según se comenta en el entorno del intendente, sería que al asumir, Durand, chocó literalmente con las estadísticas y el consejo de que las fotomultas serían una necesidad para mejorar el control del tránsito, de forma que así, el municipio podría convertirse en una suerte de Gran Hermano que todo lo ve.

Por supuesto, que si lo de Bettina Romero, era al decir de Durand, “un negociado”, ahora, la ciudadanía y los medios de prensa, esperan que la licitación sea transparente y los ingresos generados tengan una distribución más equitativa.

Como sea, existe una cuestión de fondo que el ciudadano no puede dejar de ignorar, y es la contradicción en el discurso político que deja al descubierto la debilidad de las posturas basadas únicamente en la crítica al adversario, en lugar de fijarla en principios sólidos. Algo que parece ser, mucho pedirles.

En definitiva, el caso de las fotomultas muestra que el verdadero desafío de la política no es sólo criticar o aprobar medidas, sino encontrar soluciones consistentes, sustentadas en un análisis profundo de los problemas y en el compromiso de mejorar la vida de los ciudadanos más allá de las conveniencias electorales o partidarias.