Connect with us

Hola, ¿qué estás buscando?

Elintra.com.arElintra.com.ar

Opinión

Por desleales: Gustavo Sáenz aplicaría un cambio de gabinete

En los aledaños, entre los más cercanos al círculo rojo, se habla de que no va a quedar absolutamente nada en pie

Gustavo Sáenz

SALTA – Por Matilde Serra- La noticia de la semana que se viene cocinando en los mentideros políticos, es el cambio de gabinete en el gobierno provincial, que al decir de los allegados más cercanos “al Uno” (Gustavo Sáenz) como llaman los íntimos al gobernador, Gustavo Sáenz, le adjudican haber pronunciado que: “ La joda que se viene va a ser peor que la motosierra de Milei. En los aledaños, entre los más cercanos al círculo rojo, se habla de que no va a quedar absolutamente nada en pie y corre la consabida broma: “Y… ¿si la semana que viene, te toca a vos?

La decisión de barrer con todo, o con casi todo, sería el resultado de la furiosa campaña de videos distribuida por las redes sociales donde se desparraman todo tipo de acusaciones, que van desde cuestiones sentimentales y privadas de funcionarios, hasta las más graves de salpicar al gobernador con sombras delictuales. En ese marco, una de las cosas que más “peludo” puso a Sáenz, sería el absoluto silencio de todos los funcionarios, desde los más cercanos hasta las segundas y terceras líneas. Donde nadie puso ni un emoji a favor de su jefe. Algo que ya había sido advertido desde “arriba” en  el sentido de que se pongan a la tarea de reenviarlas opiniones  del supremo, algo que tampoco nadie hacía. Demostrando un absoluto desinterés político. Para cobrar los abultados sueldos están todos, pero para acompañar la gestión, ni siquiera desde el celular.

La virulenta campaña y lo agresivo del contenido de los videos, incluso personales contra el gobernador, hicieron saltar la térmica de la tolerancia y según dicen, una madrugada, “El Uno”, agarró el teléfono y ordenó la publicación de la tapa que conmocionó a todo el gabinete: Se van todos…, menos dos. El ministro de Economía, Roberto Dib Ashur, y el propio de Infraestructura, Sergio Camacho. Los demás, todo el mundo a la casa. Bueno, o a cobrar alguna “asesoría” desde la casa.

Gustavo Sáenz se enojó con todos

La pregunta del millón era ahora ¿Quiénes vienen? La caza de nombres se lanzó con toda furia y por lo menos hasta ahora el silencio es impenetrable. Ni siquiera entre los más cercanos se pueden colar nombres, y alguno dijo “Gustavo Sáenz tiene los nombramientos in pectore”. Lo único que trascendió es que el día 8 de diciembre -Inmaculada, mediante-, en horas de la noche, la secretaría General de Gobierno, comenzaría la redacción de los respectivos decretos de quienes asumirían el día 10 de diciembre. De allí en más, el resto de los días serán para ir descabezando secretarías, subsecretaría y direcciones.

En todo esto sólo una cosa dan casi todos por cierta; que cambiarán ministros pero que la “razzia” no será tan completa como se dice. Una, porque hay compromisos asumidos que no pueden -o no quieren- romperse, y por otro lado, según comentó un cercano al círculo rojo “Gustavo no tiene gente de nivel como se necesita. Y los que hay, no quieren agarrar”. Por algo será.

Por supuesto, como ocurre cada vez que se dan estos movimientos, ya ha comenzado la peregrinación de allegados y de cercanos que buscan el conchabo para pasar unas buenas vacaciones. Así, ya es posible observar reuniones, aquí y allá, en los cafés céntricos, buscando ser recomendados.

Si fuera todo verdad, entonces ¿Qué es lo que se puede esperar?

En todo este pandemónium que crepita bajo la alfombra de una aparente calma donde el ciudadano común no llega a advertir como bulle el ambiente político, una cosa sí es cierta. Esta vendría siendo la última oportunidad que tiene el gobernador, Sáenz,  de formar realmente un gabinete que lo lleve adelante en medio de esta coyuntura política, social y ahora, próximamente, electoral.

Porque en este momento, hay que reconocerlo, el gobierno no tiene absolutamente a nadie para proponer como candidato potable a la sociedad para las elecciones de medio término del 2025. Desde hace un periodo y lo que viene transcurriendo de este segundo mandato, cada vez que se anunciaron cambios era cambiar todo para que al final, nada cambie. Porque volvían los mismos nombres repetidos del bolillero que hace más de 20 años viene girando.

Cuatro áreas muy sensibles para sociedad, son al menos, las que vienen haciendo agua y no han podido dar ninguna solución a viejos problemas. En lo político, el nombre que ya está por demás desgastado es sin duda, el del ministro de Gobierno, Ricardo Villada, que jamás supo orquestar una estrategia política que fortaleciera al gobernador. Ni siquiera tuvo capacidad para formar una oposición que fueran funcional al gobierno. Hoy, frente a los desafíos políticos que propone un gobierno tan disruptivo como el de Javier Milei, es más que necesario un viejo lobo de la política. Pero no se escucha aullar a nadie.

¿No se salva nadie?

Le sigue en importancia, la seguridad. Desde el primero, Juan Manuel Pulleiro, en adelante, esa área tan delicada, nunca tuvo un hombre o mujer del fuste que requiere la actual situación de la provincia en esa materia. Durante estos últimos años, precisamente, es cuando mayormente la zona norte se pobló de extranjeros dedicados al microprestado, a la compra de inmuebles y lisa y llanamente al narcotráfico. El tenor y el color de las cosas en este momento requieren de una persona con la autoridad y el conocimiento para controlar esa situación.

En ese panorama, un capítulo de la mayor importancia es el manejo de la Policía de la Provincia, que según han deslizado altos funcionarios de esa Fuerza en los últimos días, vive un estado virtual de “alerta y movilización”, con una creciente desmoralización debido a la inactividad o falta de actividad de la justicia, porque argumentan que ellos “ponen el pecho, los delincuentes salen en horas y la gente dice que no hacemos nada” (sic).

El tercer ministerio clave, es desarrollo social, donde el conjunto de los que se mueven en el ambiente político, todavía no puede comprender el nombramiento de Mario René Mimessi, quien viene de dejar literalmente estallado a Tartagal luego de su gestión como intendente. Evidentemente, en estos meses al frente de la cartera, tampoco ha demostrado absolutamente nada en materia de acción política, más allá de publicar videos entregando una cortadora de césped a “Don Pepe, que es el mejor cortador de pasto y ahora vamos a poner su número de teléfono aquí abajo del video para que lo llamen” Por supuesto, el número de “Don Pepe” no lo pusieron nunca. La persona que ocupe eventualmente ese ministerio en esta etapa, tendrá que conocer de necesidades sociales y tener la firmeza para conducir y hasta reproducir bienes en un momento de recorte de recursos que promete agudizarse. La tarea no será menor, más con los requerimientos que exige una campaña electoral.

Educación, el área que peor funciona

Por último, otra área clase es educación, donde el mundo pasó de la tiza a la inteligencia artificial, pero los ministros del área todavía no se dieron cuenta. Claro, mucho no se puede pedir cuando durante más de cuatro años esa cartera estuvo ocupada por Matías Cánepa, un hombre que todavía piensa que la autoflagelación produce milagros. Allí debería asumir alguien que comprenda el nivel de los cambios de una época donde los celulares ya vienen reemplazando a los maestros. Y, lamentablemente, no es una exageración.

Si la única verdad es la realidad, ésta marca que la ciudadanía ya expresa un cansancio y un nivel de tolerancia cada vez menor hacia un gobierno que repite figuras y fórmulas que los últimos resultados electorales demuestran que ya no sirven más.

Eso en lo que toca a los ciudadanos comunes; respecto de lo estrictamente político, ha quedado demostrada la poca o ninguna penetración territorial del partido justicialista. Sus últimos dos ensayos, el de viajar por los municipios reconociendo dirigentes y reuniendo militantes, tanto como la escuela de formación política, han fracasado en el propio terreno. Evidentemente, además de los cambios hay mucho por ajustar. Baste ver que La Libertad Avanza, formuló un curso de formación política online y en una semana rebasó el cupo de mil inscriptos.

Los tiempos marcan que las viejas estructuras, en todo sentido, ya se han derrumbado. Entonces, si bien todo cambio es saludable, esta vez el desafío es doble; no se trata sólo de cambiar nombres, sino que, además, resulten funcionarios que tengan una mirada tan abierta como la época exige. Caso contrario, habrá sido nada más que eso: Pasar la escoba para dejar los residuos bajo de la alfombre y lo peor, cambiar todo para que nada cambie,