SALTA- Héctor Romero es el camionero que el 8 de julio de 2011 vio por última vez a María Cash, la joven diseñadora de 29 años que está desaparecida desde ese entonces. Este miércoles por la mañana fue imputado por homicidio calificado por alevosía. Una imputación que era posible al comprobarse contradicciones en los testimonios que el mismos Romero realizó en los últimos tiempos.
La audiencia de imputación fue dispuesta para las 11.30. Estuvieron presentes la jueza federal Mariela Giménez, a cargo del Juzgado Federal de Garantías N° 2 y el fiscal general Eduardo Villalba. Romero de 71 años fue detenido este martes en la casa de una hija en el barrio Pereyra Rozas, en la zona norte de la ciudad.
El abogado defensor Fernando Díaz llegó tarde a la audiencia y la misma fue breve ante la negativa de Romero de emitir alguna declaración. Varios medios estuvieron presentes en inmediaciones al Juzgado Federal sobre calle Dean Funes y España. En conferencia el fiscal dijo: «llama la atención el silencio del entorno de Romero, ese día el se demoró más de lo habitual. Pueden haber más detenidos, pero en la hipótesis inicial nos indica que actuó solo».
Héctor Romero contó que trasladó a María Cash en el camión con acoplado que manejaba por unos 10 minutos, pero que la joven no dijo una sola palabra hasta que se bajó. Hasta allí, su declaración no parecía sospechosa, más aún cuando un par de abogados, entre ellos Carlos Enzo Cuellar, declararon que, a esa misma hora, las 16.30, vieron a Cash en esa ruta, lo que le dio respaldo a la versión del camionero.
La semana pasada, sin embargo, todo comenzó a dar un giro, pues la pesquisa hizo pie en el camionero, pues dio tres versiones distintas de su encuentro con Cash: en la primera dijo que la alzó en cercanías de la finca El Estanque, pero luego dio otra ubicación y sostuvo que la diseñadora subió a su camión en la zona de “Palomitas”.
En una tercera versión, en tanto, concluyó que, en realidad, dejó a la joven en la gruta de la Difunta Correa, donde los abogados también dijeron haberla vista, con una gran diferencia: resulta que el teléfono de ambos, al ser analizado, indicó que los letrados no estaban en la ruta, ni siquiera cerca.
Por ello, Cuellar fue citado a indagatoria la semana pasada y quedó imputado por el delito de “falso testimonio” y “entorpecimiento a un funcionario público en el normal desarrollo de una investigación”. Cuando le dijeron que su versión de ese día no coincidía con el derrotero de su teléfono, el letrado se quedó mudo y se abstuvo de prestar declaración indagatoria. Por esto Romero fue detenido este martes cuando se encontraba en el domicilio de una hija de él.