SALTA – La imagen que devuelve Gustavo Sáenz es la de un gobernador perdido, sin ningún tipo de idea o aporte sobre cómo solucionar los escándalos que tiene su gestión. Como una persona común, que apela a “fingir demencia” para no ver la realidad, Sáenz decidió hacer un nuevo papelón. Pero esta vez fue internacional: en Asunción, Paraguay, le cantó a la campeona provincial de la empanada.
El video, que fue compartido por el propio Sáenz, como si fuera un logro que hay que destacar, da cuenta de la realidad paralela en la que vive. En una provincia que poco a poco es consumida por el crimen organizado. En donde no hay obras concretas, con soluciones reales para los salteños. Sáenz decidió tapar todo eso con una performance artística.
A modo de homenaje, que nadie le pidió, y por alguna extraña razón que todos los que estuvieron presentes desconocen, Sáenz se lanzó a entonar Plaza 9 de Julio, canción de Los Chalchaleros. La sorpresa de Esther, la campeona provincial, dejó en evidencia que la improvisación actoral del Gobernador incomodó a todos.
Vergüenza a marzo
Lejos de sentir vergüenza por lo que estaba haciendo, Sáenz caminó hasta la mujer, la tomó de la mano, la abrazó y le cantó al oído el estribillo de la canción. Una vez finalizado todo su acting, los aplaudidores seriales salieron a escena, con el fin de rescatarlo de un nuevo papelón.
Mientras el gobernador Gustavo Sáenz realiza este tipo de presentaciones, en Salta falta todo. Obras concretas que cambien la calidad de vida de los salteños, por ejemplo. La alianza que mantiene (hasta ahora) con el Gobierno nacional, tendría fecha de caducidad. Pues Sáenz se entregó a la gestión de Javier Milei, con el fin de que la infraestructura en la provincia se reactiven.
Ordenó a los tres diputados nacionales que le responden, a votar por los proyectos que Nación necesita que se conviertan en Ley. Pero aun así no logra que Salta obtenga lo que se negoció. Y lejos de mostrarse preocupado o insatisfecho por el fracaso de ese acuerdo, Gustavo Sáenz atraviesa sobre nubes de algodón, una realidad que, por lejos, muy lejos, es distinta a la que vive el salteño día tras día.
Gustavo Sáenz y su rara necesidad de cantar
Las últimas lluvias en la provincia evidenciaron el abandono del Estado. Localidades que fueron arrasadas por el agua, la falta de puentes, caminos, rutas, calles, cloacas y demás, dan cuenta que Salta es pobre porque así lo quieren sus gobernantes. Aunque no falten los anuncios rimbombantes.
En medio de todas estas desatenciones para con la gente del interior salteño, días atrás, Gustavo Sáenz anunció la millonaria inversión para la creación de un Polo Deportivo. Con el fin de poder ayudar a los deportistas salteños. Mientras tanto, el ciudadano común sigue viviendo en la misma miseria que él mismo dice combatir. Durante sus mandatos