SALTA – Por Matilde Serra – En la célebre novela, el Gatopardo, se incluye una frase que hizo historia: “Cambiemos todo, para que no cambie nada”. Tal vez ocurra que el único libro que han leído quienes asesoran al gobernador, Gustavo Sáenz, sea ese, más, por supuesto, algunos párrafos de Maquiavelo, como para expoliar al pueblo mediante el engaño y la promesa infinita.
Por supuesto, siempre hay que dejar espacio para la reconversión del ser humano. Nadie puede ser tan malo todo el tiempo y llegar a bueno puerto, al menos en cuanto al trabajo social se refiere. El concepto primario de gobernar enseña que el primer mandatario, o sea el primer empleado del pueblo, se debe a lo que necesita su patrón, la gente.
Pero claro, la política ha invertido los términos de la ecuación y aquel viejo dicho tan peronista “Los únicos privilegiados son los niños y los ancianos”, se ha invertido y ahora los privilegiados son los mandatarios, desde el gobernador hacia abajo en la cadena de segundas y demás líneas, donde todos se aprovechan de privilegios, mientras los niños pierden el futuro y los ancianos irán falleciendo lentamente.
En las últimas semanas el ambiente político se agitó con la promesa de que se avecinaban cambios profundos en el gabinete provincial. Hubo expectativa, apuestas y movimientos desesperados de todos los que pretendían continuar prendidos a la beca estatal.
Sin embargo, todo eso se desvaneció como pompa de jabón cuando el que aún dentro del gabinete consideran como el más inútil de los funcionarios, el ministro de Gobierno, Ricardo Villada, a quien se daba por el primer eyectado, salió a los medios a confirmar que se quedaba y “los cambios ya se habían hecho”.
Tácticas que no funcionan
Dejar a Villada en la función de gobierno, la más estratégica de todas, representa una muestra palpable de que aquí no importan los superiores intereses de la sociedad, sino la intención de mantener vigente a la gavilla de hijos y entenados, todos enriquecidos a costas de las postergaciones populares.
En los corrillos internos del gobierno se sostiene todavía que Villada “ya está ido”, porque además sería candidato el año próximo, tiempo este que le daría espacio y tiempo para continuar consolidando los nombramientos familiares que dejará como herencia para quien lo reemplace. Corre en los grupos de las redes la frase que señala que “Villada necesita continuar en la gestión porque tiene un nieto que aún no pudo nombrar”.
Exponer sobre los reemplazos que no son tales, sino los acostumbrados enroques, donde aparecen más como pagos de deudas políticas o de algunos favores personales –y algunos personalísimos-, no tiene mayor sentido, ya que no se puede esperar de ninguno nada solvente y menos revolucionario, excepción hecha de que, en las últimas horas, el nombre del miembro de la Corte de Justicia, Fabiàn Vittar, se habría mencionado como futuro ministro de Seguridad. Nada más.
No obstante, queda luz para una esperanza, porque las anunciadas asunciones de mediados de diciembre, al parecer, se irían dando lánguidamente, durante los próximos meses, mientras el gobernador, Sáenz, va acomodando los tantos con el gobierno nacional. Preocupan sin duda los nombres que se barajan como posibles advenimientos al gabinete, como el trascendido nombre de Agustina Gallo para la secretaría de Cultura. De confirmarse esta especie, sería la confirmación de lo dicho al inicio, no existe intención seria de cambiar nada, pues, Gallo, acuna como antecedente haber sido la primera responsable del hundimiento de la gestión de Bettina Romero durante la intendencia de ésta.
Armado electoral
Un análisis breve enseñará que lo único que podría exponer este gobierno, y que de hecho, son sus promesas, sería que el gobierno nacional cumpla efectivamente con el cronograma de obras públicas propuestas y promesadas, pero a un año de gestión de Javier MIlei y pactos preexistentes firmados, no se visualiza gran apuro ni movimiento sobre este aspecto. Tal vez, la cercanía de las elecciones logre que el cemento comience a prodigarse sobre esta Salta que todavía adolece de necesidades en materia de infraestructura que hacen falta desde décadas atrás. Habrá que ver.
Por lo demás, y en cuanto involucra el concepto de política, nada nuevo se advierte, más allá de que el imperio de las circunstancias a raíz de las escandalosas denuncias sobre la supuesta actuación de funcionarios de primera línea en materia de narcotráfico, haya obligado a movilizar –agilizar- la llegada de Fuerzas de Seguridad de la Nación para blindar la frontera norte. Un paliativo nada más para un problema cuya gravedad ya está insertada en la médula de la sociedad.
No pasa nada
Por otro lado, la proximidad de las elecciones de medio término, previstas para mayo del año entrante, debiera estar agitando las aguas y sin embargo, todo permanece en una calma, al menos aparente. No hay mayores movimientos, particularmente en lo que debiera ser el nervio motor de la articulación política del gobierno como es el Partido Justicialista, que permanece en un estado de silencio e inmovilidad absoluta.
Eso sólo puede significar que nuevamente los salteños verán desfilar en las boletas a los mismos nombres de siempre y que la oferta electoral no será más que un cambio de posiciones. Por lo visto, y según se comenta en el entorno gubernamental, la estrategia pasaría por armar un solo frente con un entramado interno de facciones, todas pro-Gustavo, obviamente, además de volver sobre la vieja táctica de tratar de poner huevos en todas las canastas.
Los residuos del partido radical, comandado por el cafayateño, Miguel Nanni, que esta vez sus allegados señalan como candidato a senador nacional, hacen pensar que de ser cierto, a todas luces sería un despropósito.
Reciclado que no va
Por ahí se habla de un arreglo con Sergio Leavy para renovar su mandato en el senado a cambio del apoyo –al menos subrepticio- del Partido de la Victoria, algunas migajas para Salta Independiente de los Biella; de allí la creciente exposición mediática del ingeniero, Felipe Biella, el consabido apoyo de los nuevos burgueses de la izquierda como Carlos Morello, y alguna que otra historia por el estilo. Pero nada nuevo que ofrecer.
La única disputa sería el cupo femenino para el senado nacional, que debiera dirimirse con alguna compañera, donde el nombre de Soledad Troyano, se escucha más repetidamente. No sería extraño, porque la candidatura de Troyano develaría el acuerdo ya cerrado con el presidente del PJ de Salta, Esteban Amat, de alinearse con la conducción nacional de Cristina Fernández. De hecho, próximamente, estarían viajando para entrevistarse en el Instituto Patria con la nueva presidente del PJ nacional, Troyano y Amat.
De hecho, según se comenta, Troyano, en todos los términos, habría actuado bajo órdenes directas del gobernador, Sáenz, como alfil oficialista dentro del Partido de la Victoria. Sin embargo, desde la médula del justicialismo salteño, donde hay hervor es precisamente, en la rama femenina, que según expresan algunas conspicuas dirigentes, esta vez están dispuestas a hacerse escuchar y ganar espacios que dicen “legítimamente les corresponden”.
Fuentes del PJ, consultadas, dijeron que “Puede ser que las compañeras se le paren de manos al gobernador, pero al final, todas terminarán alineándose con lo que se decida en Las Costas”.
Más allá, sectores más ortodoxos del peronismo tradicional, se muestran sumamente disgustados con lo que está pasando “porque esto no es peronismo”, y sentencian que luego del Congreso del PJ, celebrado en Guachipas, habría quedado demostrado que “Tanto Amat como Galìndez (Gastón), están pintados”. Para los cercanos al vicepresidente del PJ, Galìndez, “quedó solo”.
Dicen que su gestión tan abierta en favor del ex candidato a la presidencia del PJ nacional, Ricardo Quintella, luego defenestrado, lo habría dejado en falsa escuadra, y lógicamente, al alinearse el PJ local con Cristina Fernández por lo que sería una orden directa de Sáenz, las acciones de Galìndez se habrían derrumbado estrepitosamente.
Hermetismo
Por primera vez, el hermetismo con que se maneja el futuro inmediato del gobierno local es total. El silencio de los allegados al círculo rojo no habla y cuando lo hacen, la información que expresan en algunos casos es insólito. Un miembro del Opus Dei, abulonado al círculo del poder, alcanzó a señalar haciendo una comparación eclesiástica de que “Gustavo mantiene los nombres a cambiar “in pectore”.
Lo único que parece cierto es que el proceso de cambios no será contundente como se esperaba, sino que se desarrollará en un proceso que terminaría “el 5 de marzo del 2025”, según expresó una fuente cercana. Tiempo ese, como para que los que están gocen de unas buenas vacaciones pagas, y los que aspiran, vayan probándose el traje para jurar.
Mientras tanto, abajo, el pueblo Salta, continuará padeciendo mientras arriba juegan al ajedrez político.-