SALTA – A la lluvia, seguido de los problemas de circulación en rutas anegadas por falta de previsión en una temporada veraniega que no logra hacer pie en la provincia, pese al recambio de funcionarios en áreas claves, como la de turismo y seguridad, ayer la imagen del Gobierno provincial volvió quedar en la mira tras otro brutal hecho crimina. Del cual surgieron más cuestionamientos por la ausencia estatal.
Se trata del asesinato de un vecino de 35 años, Willy Carabajal. Un trabajador de la calle que fue asesinado en inmediaciones de la manzana 5 del grupo 648 viviendas, de barrio Castañares. Ocurrió pasadas las tres de la madrugada, cuando su cuerpo fue hallado con evidentes signos de violencia en su cuerpo, como ser el arma asesina (cuchillo) clavado en la espalda.
La terrible imagen, una postal que los salteños no quieren vivir ni mucho menos mostrar en los portales de noticias, fue apenas la punta del iceberg. Pues con el correr de las horas, los vecinos terminaron de destapar el resto con denuncias por falta de seguridad. Y lo más grave aún, un presunto abandono de persona, púes la ambulancia del SAMEC llegó a la escena del sangriento episodio después de dos horas.
Abandono
Un joven, testigo de lo ocurrido, dio fe de que Carabajal fue atacado por tres malvivientes conocidos del barrio, con quienes la víctima se debatió a golpes, pero no prevaleció, tanto por la superioridad numérica como por el hecho de que sus oponentes estaban armados.
Según fuentes policiales, la víctima, que quedó tendida en la vereda de una casa de la cuadra, recibió, al menos, tres cuchilladas en el enfrentamiento, cuyo móvil no está del todo claro, pues en el lugar se hallaron restos de un envoltorio con droga, por lo que no se sabe si éste sería el motivo, o bien, la sustancia era ingerida por los asesinos.
Los vecinos aseguran que los acusados, detenidos posteriormente por la policía en calidad de sospechosos del asesinato, integran un grupo de vándalos que tienen a todo el vecindario aterrados por constantes actos de pillaje y violencia, cuyo motor es la ingesta alcohólica y de estupefacientes.
Falta de inversión
Dijeron que la policía no acude al lugar cuando llaman al 911 y, mucho menos, se encargan de realizar patrullajes, por lo que el lugar es una “zona liberada” para los delincuentes que, ahora, se pasaron de la raya con Carabajal, matándolo de una manera salvaje.
La denuncia por la ausencia estatal, en materia de seguridad, se complementaron luego con el relato de Verónica, pareja de la víctima, quien reveló otros pesares que carga a cuesta, en gran parte, también por la ineficacia del Estado en asistir a las personas que atraviesas situaciones críticas de salud y vivienda.
Es que Verónica señaló que días antes del asesinato de quien le ayudaba a darle algún sostén a su hija, quien padece una discapacidad visual, había sido desalojada y no tenía donde vivir, por lo que se hallaba inmersa en una crisis por buscar ayuda para enfrentar la dramática situación que le toca vivir.
Un gobierno provincial ausente
Como sus vecinos, dijo que el lugar donde cayó muerto Willy “es un aguantadero, donde se juntan todo el tiempo…le intentaron robar varias veces. Lo insultaban, lo trataban mal y una vez le quisieron robar la moto”. Otro vecino, en tanto, reveló que el crimen sucedió a las 3.50. “Parece que discutieron y forcejearon y yo sentí unas corridas de estas personas y cuando salimos, el hombre estaba en el piso agonizando”, explicó.
“Llamamos al 911 en cuatro oportunidades y ellos hicieron la transferencia de llamada con el Samec. Se les comentó la situación y mandaron un móvil, pero cuando empezamos a gritar que lo levanten, dijeron que no podían hacerlo porque podía pasarle algo y llamaron nuevamente otra vez. La ambulancia apareció casi a las 5 de la mañana. Esta persona ya había fallecido”, agregó.
Sáenz no aparece
Los testigos contaron que, cuando los profesionales llegaron ya no podían hacer nada, por lo que resguardaron la escena y esperaron a los peritos del CIF. En todo ese tiempo, la víctima “estuvo tirada en plena calle ensangrentado, tapado mitad del cuerpo con una bolsa hasta las 8 de la mañana. Tuvo dos apuñaladas y la que si se llegó a ver fue la de la espalda porque tenía el cuchillo clavado”.
Ante este panorama aterrador, por cierto, las críticas y cuestionamiento apuntaron directamente hacia el gobernador, Gusta Sáenz, quien, al parecer, esperaba otro escenario con un simple cambio de nombres, el que, a la vista, no está dándole el resultado que esperaba, suficientes como para que no se note la falta de inversión.