SALTA – La intervención del PJ de Salta fue una de las primeras medidas de Cristina Kirchner, como presidenta del Partido Justicialista nacional. Como era de esperarse, la reacción de los salteños fue de sorpresa absoluta. Los locales sostienen que no había necesidad de intervención, puesto que las cuentas están en orden. De acuerdo al análisis del diputado saencista, Germán Rallé, la intención fue “proscribirlo”.
Proscripción es una palabra usada con mucha frecuencia por parte de la oposición nacional, incluso por la propia CFK. Por eso, el legislador representante del departamento Güemes, dio a entender de la expresidenta no tenía otra intención más que esa. Su declaración vino durante la sesión en Diputados.
“Me hace pensar que la intervención del partido fue para proscribirlo. Mire que regalo nos hicieron los compañeros: intervenir el partido para proscribirlo”, disparó Rallé, molesto por la nula defensa de los dirigentes peronistas que tienen cercanía con CFK, tales como Sergio Leavy y Nora Giménez.
En otro tramo de sus declaraciones en el recinto, Germán Rallé pidió a las autoridades que correspondan: “Espero que se revea la situación y que se abra el partido para que nosotros los afiliados podamos elegir quienes llevan las riendas”.
Germán Rallé, enojado con CFK
«Por el poder de la lapicera, por el poder del ático, quien preside este movimiento nacional justicialista, quien dice ser peronista pero ha trabajado desde el espacio político para construir su imagen, olvidándose, señor presidente, de lo que dicen nuestras verdades peronistas», cuestionó Rallé, en declaraciones anteriores.
Germán Rallé mencionó, en ese momento, que Cristina se equivocó en las decisiones dirigenciales que tomó y la trató de oligarca. «En una de las verdades, dicen que el peronista nunca debe sentirse mal de lo que es, ni menos de lo que es. Esta persona, en el uso del poder, se sintió mal de lo que es, y se transformó en oligarca», resaltó.