SALTA – La provincia de Salta renovó este domingo la mitad de sus legisladores y concejales en unos comicios donde los candidatos afines al gobernador Gustavo Sáenz emergieron como protagonistas indiscutidos. La jornada electoral se desarrolló en un clima político enrarecido, marcado por denuncias contra el mandatario por presunta persecución judicial a opositores y periodistas. Pese a las críticas, Sáenz ejerció su voto y, al salir de la cabina, defendió el proceso como una herramienta clave para el cambio social.
Con una sonrisa serena pero firme, el gobernador salteño se detuvo ante los medios para reflexionar sobre el significado de los comicios. “Creo que la gente, al igual que hace un año y medio atrás, sigue enojada y con razón”, expresó, en alusión al malestar social que persiste en la provincia. Sáenz insistió en que el voto es el mecanismo legítimo para transformar la realidad: “Esperemos que venga a votar porque de una vez por todas tienen que entender que es la herramienta que tienen para poder cambiar las cosas”.
El mandatario no evitó referirse al desinterés electoral que, según encuestas, afectaba a un sector del padrón. Para él, la abstención es un mensaje dirigido a toda la clase política: “Las urnas son un mensaje para la dirigencia en su conjunto. Tenemos que aprender a escuchar a la gente”. Sobre el sistema de voto electrónico, implementado en Salta, defendió su transparencia: “Me tocó ganar, me tocó perder y nunca me quejé. Es una herramienta válida”.
Gustavo Sáenz y su llamado al voto en un clima enrarecido
Gustavo Sáenz criticó el tono superficial de la campaña, dominada más por consignas que por proyectos: “Se hablaba de colores, de sellos, y no de personas ni de propuestas”. Sin embargo, destacó la diversidad de su gestión: “Tengo radicales, peronistas, del PRO, libertarios e independientes en el gobierno. Opinamos distinto, discutimos, pero todos con un mismo norte: defender los derechos de los salteños”.
Esta retórica de unidad contrasta con las acusaciones de sus detractores, quienes lo señalan por usar el aparato judicial para silenciar críticos. Pese a esto, el oficialismo local parece consolidar su ventaja, según sondeos preliminares.
Al evaluar el proceso, Sáenz lo calificó como “tranquilo”, aunque reconoció la falta de debates sustanciales: “Hubo muchas fechas especiales y un debate cargado de consignas, pero con pocas propuestas concretas”. Reiteró la obligatoriedad del voto y desalentó la abstención: “Votar en blanco es una alternativa. No venir a votar no está bueno”.
Mientras los salteños aguardan los resultados definitivos, la sombra de Sáenz se proyecta sobre el escenario político. Sus aliados avanzan, las denuncias persisten, y la ciudadanía, entre el enojo y la esperanza, define el rumbo de una provincia en tensión.