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Salta

Baltasar Lara Gros prefiere no hablar de las elecciones de octubre y se despega de Gustavo Sáenz

Por estas horas es mala palabra hablar de una posible re reelección de Gustavo Sáenz.

Baltasar Lara Gros

SALTA – Por estas horas, es mala palabra hablar de una posible re reelección de Gustavo Sáenz. Lo que hasta hace unos meses era prácticamente un hecho, hoy nadie quiere quedar en offside hablando de un tema que quema como una brasa. Cuando le consultaron por este tema al intendente Baltasar Lara Gros, esquivó una respuesta que pueda resentir su relación con el gobernador salteño.

A cinco meses de las elecciones nacionales de octubre y tras la dura derrota sufrida por el oficialismo provincial en los comicios del 11 de mayo, comienzan a evidenciarse señales de desgaste político dentro del espacio que lidera el gobernador Gustavo Sáenz. El primer aliado que demostró desinterés fue Lara Gros. Durante una entrevista con Aries, mostró matices que pueden interpretarse como un distanciamiento.

Consultado sobre la posibilidad de una re-reelección de Sáenz, el intendente Lara Gros fue tajante: «Yo creo que la mayoría estamos ocupados con otras cosas, no en temas electorales, incluso el gobernador lo manifestaba. La necesidad de salir a trabajar en temas sociales, en temas de ser eficientes en la gestión. En trabajar en equipo, en establecer bien las prioridades».

Responsabilizó su desinterés por lo que haga Gustavo Sáenz en octubre, al recorte de la coparticipación que debe enfrentar. «La coparticipación ha tenido un estancamiento muy importante y hay que empezar a rever prioridades y a ver en qué se van a asignar los recursos».

En este sentido, Baltasar Lara Gros aclaró: «El interior tiene muchas necesidades de las cuales hay que atender y tenemos que estar a la altura de las circunstancias y ser muy cuidadosos y cautelosos en qué se gasta hoy en día».

Baltasar Lara Gros y un evidente distanciamiento

Las palabras del jefe comunal oranense pueden leerse como un llamado de atención hacia el gobierno provincial. Y también como un gesto de desmarque ante un escenario en el que la desgastada figura de Sáenz empieza a hacerse sentir incluso entre sus propios aliados.

El silencio en torno a una eventual re-reelección del gobernador se transforma así en un termómetro político. Esto no solo mide el clima interno en el oficialismo, sino también el margen de maniobra del mandatario de cara a lo que viene. Aunque se sabe que ya no tiene margen para el error.