SALTA – El exCEO de Generación Zoe, Leonardo Cositorto, se encuentra en Salta siendo juzgado por estafa. En otra jornada del juicio en su contra, hablaron los testigos de la defensa y remarcaron que supieron desde siempre cuáles eran los riesgos de invertir sus ahorros, por eso decidieron no hacer la denuncia.
En este marco, declaró el hijo de Federico Vilardel. Reconoció que tras invertir en Generación Zoe, a cargo de Cositorto, tuvo acceso a otros beneficios que la empresa ofrecía. Reveló que en julio de 2021 vendió una moto e hizo una inversión de mil dólares, capital que podía retirar al término de un año.
En algunas oportunidades cobró poco más del 7% de interés mensual y, en otras, lo reinvirtió. Durante su testimonio, se le consultó si podía dar una prueba de los movimientos de dinero que había realizado. Pero remarcó que no tiene documentación que pueda respaldarlo.
Explicó que para cobrar la rentabilidad debía completar una solicitud en la plataforma de la empresa, del 1 al 5 de cada mes. Dijo que podía cobrar en pesos, dólares o por transferencia. También contó que se podía acceder a las ofertas de la universidad de trading y de coaching ontológico que la misma empresa dictaba.
Relató que él y su primo “calificaron” para asistir a las clases presenciales que se dictaban en Buenos Aires. Pagaba una cuota de cien dólares mensuales con ayuda de su papá. Como atractivo, la empresa les ofrecía estadía gratuita en un monoambiente en Caballito
Dijo que en ese espacio convivía con estudiantes de otras provincias y con jugadores de fútbol. Además podía acceder a importantes descuentos en gimnasios, barberías y restaurantes que pertenecían al holding.

En cuanto a las capacitaciones que se daban desde la universidad de Zoe, el testigo contó que estaban a cargo de traders que ya eran conocidos. Dijo que la carrera duraba tres años pero dijo no recordar si el título tenía algún aval oficial.
En otro tramo de sus declaraciones contó que se sorprendió al escuchar lo que había ocurrido en Córdoba, porque hasta ese momento, al menos para él, todo marchaba con absoluta normalidad. Seguidamente declararon otros familiares y conocidos de la familia Vilardel, todos ellos inversores de Generación Zoe.
Remarcaron que al momento de entregar sus ahorros sabían que asumían un riesgo, como ocurre siempre con este tipo de negocios. Por eso decidieron no denunciar. Descartaron que de parte de Leonardo Cositorto existiera intención de estafar a la gente y que hubo un “escrache mediático” en su contra.