SALTA – La justicia de Salta sacó a la luz este miércoles los fundamentos para condenar a Leonardo Cositorto. Cabe recordar que fue sentenciado el 4 de julio a 11 años de prisión por el delito de asociación ilícita en calidad de jefe u organizador. La causa se creó tras la denuncia de 118 damnificados que, durante el juicio, relataron las estafas de Generación Zoe y su impacto económico. Las estafas sumaron un total de $776.834.153.
Según el documento de más de 500 páginas, los magistrados sostuvieron que la empresa funcionó con varias sedes en Salta capita. Estas estuvieron a cargo de los demás condenados: Ricardo Vilardel, Jorge Vilardel, Ana Lucía de los Ángeles Vilardel y Vilma Albornoz. Las entidades llevan el nombre de varios rubros comerciales, tales como «Zoe Pizzas» y «Zoe Construcciones».
En este sentido, se constató que los socios de Cositorto formaron parte de la asociación ilícita y cómo el dinero obtenido fue direccionado hacia él a partir de los fondos que recibían de las víctimas. Ellos, por su parte, invertían con promesas de crecimiento y ganancias. Sin embargo, los recibos entregados eran apócrifos y no cumplían con la normativa vigente de ARCA.
Mientras tanto, como ya es de público conocimiento, se prometieron intereses mensuales de hasta 7,5% en dólares para inversiones en fideicomisos. Incluso se sortearon bicicletas y motos para generar mayor confianza en los inversores y en quienes estaban interesados en confiar sus ahorros.
Una condena sin precedentes
Ricardo Gabriel Isaac Vilardel y Jorge Federico Vilardel fueron condenados a penas de 7 y 5 años de prisión efectiva, respectivamente, por resultar autores penalmente responsables de los delitos de asociación ilícita, en calidad de miembros y estafa, bajo la modalidad de delito continuado, en concurso real.
En tanto que Ana Lucía de los Ángeles Vilardel y Vilma Griselda Albornoz recibieron penas de 3 años de prisión de cumplimiento condicional por ser halladas culpables de los delitos de asociación ilícita en calidad de miembro y estafas en modalidad de delito continuado, también en concurso real. En el mismo fallo, se les impusieron reglas de conducta, someterse al Programa de Presos y Liberados de la provincia.
La condena por parte de la Justicia de Salta no tiene precedentes. Se trata de uno de los mayores casos de estafa a nivel nacional. Los celulares de los victimarios fueron claves para establecer lazos entre ellos y rastrear los métodos de estafa que, hasta el último momento, estos se encargaron de negar.
Entre los ejemplos citados en los fundamentos, un mensaje de Vilardel encendió las alarmas: “A mí me chupa un huevo la gente”. Incluso, la acusada alardeó con irse «a vivir a Noruega» y juntar 100.000 dólares «para irse al pingo».