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Salta

En un reel, Emilia Orozco mostró que no entiende su función como diputada

La diputada nacional de La Libertad Avanza por Salta, Emilia Orozco, acumula escándalos como quien junta estampillas.

Emilia Orozco

Salta.- (Por Diego Nofal) La diputada nacional de La Libertad Avanza por Salta, Emilia Orozco, acumula escándalos como quien junta estampillas. Primero, su partido se vio salpicado por un grave caso de violencia denunciado por la expareja del concejal Pablo López. Los audios difundidos pintan un cuadro judicialmente complejo para el edil. Lo realmente alarmante es que la propia denuncia señala a Orozco como conocedora de esas agresiones. Su respuesta, previsiblemente, no fue aclarar sino atacar a los periodistas que lo informaron. Un clásico movimiento evasivo, que engaña menos que un enganche de Edison Cavani.

Ahora, la legisladora nos deleitó con un reel en Instagram que es una máster class en incomprensión del cargo. Se quejó de críticas por «contestar un tweet» a un periodista. La diputada parece ignorar por completo el abismal desequilibrio de poder entre un representante nacional y un comunicador del interior. Ese solo detalle la descalifica rotundamente para el rol que ocupa. Demuestra una ceguera preocupante sobre la influencia que ejerce, o debería ejercer.

Habla mucho, pero hace poco

La situación empeora al recordar que preside la Comisión de Libertad de Expresión en Diputados. Dicha comisión lleva meses inactiva porque ella simplemente no la convoca. Es una ironía amarga, la responsable de velar por la expresión mantiene el silencio institucional. Este abandono de funciones es otro síntoma claro de su falta de idoneidad. No se necesita ser un genio para entender que presidir implica, mínimamente, trabajar. Mirá lo que te estamos pidiendo, amiga: ¡laburá un poco!

Para rematar su peculiar visión del servicio público, Emilia Orozco lanzó graves acusaciones. Afirmó que en Salta operan mafias enquistadas en el Estado, dedicadas al asesinato y narcotráfico. Lo sorprendente, o quizás lo esperable, es que jamás presentó denuncia judicial alguna al respecto. La ley obliga a todo funcionario a denunciar delitos de los que tenga conocimiento. Su silencio formal convierte sus declaraciones en ruido político hueco, en el mejor de los casos. Otra prueba de improvisación.

El colmo de su reel fue la perla de declarar «estas son mis redes personales». Como si un diputado nacional dejara de serlo al usar Instagram o Twitter. Un funcionario público es tal las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. Lo es en el baño, en la cama, y definitivamente en sus redes sociales. La distinción entre «personal» y «oficial» es una fantasía para ellos. Su responsabilidad es indivisible, constante.

Entre la negación y el desconocimiento

Parece que la diputada Orozco vive en un universo paralelo donde el cargo se activa y desactiva a voluntad. La realidad es más tozuda. Hace apenas dos semanas, un juez recordó a todos que las redes de los funcionarios son extensiones de su función pública. Algo que, evidentemente, a nuestra diputada se le pasó por alto. Quizás estaba demasiado ocupada curando su feed de Instagram para leer noticias o sentencias relevantes. Una lástima, la información es útil.

Así están las cosas, Orozco nos ofrece un triste espectáculo de negación, ataque y desconocimiento básico de sus deberes. Del escándalo de violencia que roza su entorno a su comisión fantasma. De sus acusaciones sin sustento legal a su infantil concepto de «redes personales». Cada acto suma un nuevo capítulo a este manual de lo que no debe hacer un legislador. Su reel no fue un desliz, fue una radiografía de su inoperancia.

La conclusión es ineludible y preocupante. La diputada Emilia Orozco demuestra, paso a paso, escándalo tras escándalo, reel tras reel, una profunda incomprensión de su función y responsabilidades. Su desempeño es un catálogo de errores que van más allá de lo anecdótico, rozando lo negligente. Salta, y la Argentina, merecen representantes a la altura del desafío, no protagonistas de enredos permanentes. Este reel, sin quererlo, fue su confesión más elocuente.

La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal