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Salta

Juan Manuel Urtubey acelera la campaña ¿Puede acordar con Gustavo Sáenz?

El exgobernador Juan Manuel Urtubey parece haber encontrado el acelerador perdido de su carrera política.

Juan Manuel Urtubey

SALTA – (Diego Nofal).- El exgobernador Juan Manuel Urtubey parece haber encontrado el acelerador perdido de su carrera política. Lanzándose con entusiasmo renovado a la competencia por una banca en el Senado nacional. Su campaña, que comenzó con un encantador (y quizás algo nostálgico) tour de reuniones barriales. Donde saludaba a la gente como un viejo amigo, ha dado un salto cualitativo. Ahora incluye una agresiva campaña mediática. Que, por fin, hace que su rostro aparezca en más pantallas que la repetición de telenovelas viejas. Un avance notable, sin duda.

Sin embargo, en el mundo digital, su presencia sigue siendo tan esquiva como el wifi en las plazas de Emiliano Durand. Las redes sociales, ese territorio donde los memes gobiernan y los likes son una moneda más fuerte que el dólar, parecen ser su talón de Aquiles digital.

Una debilidad que contrasta con su despliegue mediático tradicional. Casi como si su equipo hubiera descubierto la televisión antes que Instagram. A pesar de este desfase tecnológico, Urtubey demuestra una determinación férrea por ocupar ese escaño, como si el Senado fuera el último asiento libre de colectivo en la hora pico.

Hasta ahora, el único que ha levantado la mano para competir con cierto ruido es Alfredo Olmedo. El candidato de La Libertad Avanza en Salta. Olmedo, impulsado por la ola nacional de Javier Milei, parece confiar en que el viento presidencial le hinchará las velas electorales.

Tiene grandes probabilidades de juntar votos, al menos entre quienes creen que la solución a todos los problemas es gritarlos muy fuerte en televisión nacional. Monta, como dicen, con el caballo del comisario. Un animal político conocido por su velocidad pero también por su tendencia a desbocarse.

La jugada de Juan Manuel urtubey

Pero, atención, el historial de los candidatos mileistas fuera de la City porteña este año ha sido más bien discreto. Casi como un susurro cada vez que Fabra toca una pelota en Boca. Salvo en la capital, donde parecen entender mejor el libreto, en el resto del país sus performances han sido tan memorables como un partido de fútbol entre equipos de tercera división un martes a la siesta. Aun así, Olmedo corre con esa ventaja, quizás esperando que en Salta confundan la efervescencia nacional con resultados locales concretos.

Frente a él, Juan Manuel Urtubey emerge como el único candidato con un peso real. Aunque recién salido de un retiro político de seis años que, seamos sinceros, suena más a vacaciones prolongadas que a exilio autoimpuesto. Ya se midió mano a mano con Olmedo antes, y salió victorioso, aunque eso fue cuando el «libertario» era solo un apellido y no una marca registrada. Las condiciones ahora son distintas, claro, Olmedo está en la cresta de la ola populista mientras Urtubey vuelve a ponerse los patines después de medio lustro en el placard.

Aquí entra en escena el otro gran actor, el actual gobernador Gustavo Sáenz, compañero de espacio político pero hasta ahora más silencioso que un ratón en una reunión de gatos. Sáenz, astutamente, no ha presentado ningún candidato al Senado mínimamente potable, una ausencia tan llamativa como si al monumento a Güemes le sacarán el caballo. Esta peculiar carencia de oferta peronista rival abre la puerta a la gran pregunta del momento político salteño.

¿Juan Manuel Urtubey y Sáenz?

En este contexto, pensar que Urtubey y Sáenz puedan jugar juntos en octubre deja de ser una teoría conspiranoica para convertirse en un cálculo casi obvio. El apoyo del gobierno podría ser implícito, un discreto guiño entre caballeros, o quizás un pacto de no agresión donde se prometen no desenterrar los trapos sucios del otro. La política es el arte de lo posible, y ambos son artistas experimentados, maestros del malabarismo partdario y la sonrisa estratégica.

La verdadera incógnita es si estos dos astutos operadores, expertos en sobrevivir a terremotos políticos, encontrarán la fórmula mágica para cooperar sin que ninguno sienta que cede demasiado. Después de todo, en política, como en un buen asado, lo difícil no es juntarse alrededor del fuego, sino repartirse los mejores cortes sin que nadie se queme los dedos. Octubre promete un espectáculo digno de un bowl con pochoclos.

La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal