Salta.- (Por Diego Nofal) El rumor comenzó a circular con fuerza en los pasillos políticos salteños. Se habló de que Juan Carlos Romero, actual senador y ex gobernador, sería el nuevo procurador General de la Nación. Pronto surgió otra versión paralela, aún más insistente, que desmentía ese destino porteño. Esta nueva corriente señalaba que el verdadero objetivo de Romero era encontrar un espacio provincial. Su meta sería postularse nuevamente como candidato a senador nacional, buscando un retorno al centro del poder legislativo desde Salta.
En una primera instancia, ese espacio parecía encontrarse en La Libertad Avanza. Corrió con velocidad el rumor de un espaldarazo clave. Karina Milei, secretaria de la Gobernación y hermana del Presidente, habría avalado su incorporación. Según esos primeros susurros, Romero sería el elegido para encabezar la lista libertaria en la provincia. Sin embargo, Alfredo Olmedo, líder indiscutido de LLA en Salta, rápidamente echó por tierra esa posibilidad. Olmedo fue categórico al afirmar que Juan Carlos Romero no tenía lugar alguno dentro de su partido.
Entonces, las aguas turbulentas de la política salteña empezaron a aclararse lentamente. En el horizonte comenzó a delinearse un escenario distinto para el ex mandatario. Según trascendidos firmes, Juan Carlos Romero sería candidato a senador nacional. Lo sería por la lista del Frente Liberal Salteño, conocido coloquialmente como los «libertarios truchos». Esta agrupación mantiene una afinidad más estrecha con el gobernador Gustavo Sáenz. Su alineación con el presidente Javier Milei es considerablemente menor, marcando una diferencia clara con LLA.
Pero, de confirmarse esta candidatura de Romero por los «truchos», surge una pregunta crucial. ¿Quién será la persona que lo acompañe en la fórmula para completar la boleta senatorial? Si es real el acercamiento estratégico al gobernador provincial, la decisión recaería en Grand Bourg. Al oficialismo le conviene claramente que esta alianza con Romero prospere electoralmente. En la Casa de Gobierno ya suenan con fuerza dos nombres femeninos para acompañar al ex gobernador. Uno es el de Flavia Royón, ex ministra nacional con peso propio. El otro es el de la actual diputada nacional Pamela Calletti, figura reconocida localmente.
Ambas figuras, Royón y Calletti, cerrarían muy bien dentro de las expectativas del oficialismo provincial. También resultarían aceptables para un amplio sector del electorado que responde a Grand Bourg. Su inclusión junto a Romero serviría para un objetivo electoral específico. Se busca configurar un escenario de tercios en la disputa por los votos salteños. Un tercio de los sufragios iría para el oficialismo provincial tradicional. Otro tercio sería captado por La Libertad Avanza de Olmedo. El tercio restante quedaría en manos de los «libertarios truchos» con Romero, que también responden al núcleo duro del oficialismo local.
Juan Carlos Romero complica a Olmedo
Analizando el escenario electoral salteño, Juan Carlos Romero posee una aceptación notable entre votantes libertarios. Su cercanía con la vicepresidenta Victoria Villarruel es un activo importante en ese sector. También pesa su supuesta relación con Karina Milei, hermana del presidente. Estas conexiones políticas lo transforman en un candidato muy votable para simpatizantes de Milei. El problema central radica en el efecto sobre Alfredo Olmedo. Si la candidatura de Romero por los «truchos» funciona, le restaría votos de manera significativa a La Libertad Avanza. Esta fragmentación del voto libertario genuino podría resultar contraproducente para Olmedo. Finalmente, terminaría impulsando una victoria del oficialismo local que todos pretenden evitar.