SALTA – Como se sabe, este lunes se desplegó un amplió operativo en la finca “Karina”. Está ubicada en la localidad de Aguas Blancas, a la vera de la ruta 50, cuya parte posterior colinda con el río Bermejo se cruza hacia Bolivia. Debido a su ubicación fronteriza, la propiedad se convirtió, desde hace unos meses, en una playa de transferencia ilegal de mercadería de un país a otro.
Esta actividad de contrabando, tanto de importación como de exportación, alcanzó grandes proporciones. Se incrementó incluso luego de la implementación del alambrado de 200 metros en el ejido urbano de Aguas Blancas. Cabe recordar que esa idea había sido sugerida por el flamante interventor de ese municipio, quien estaba creído que así acabaría con el comercio ilegal.
Por supuesto, a los contrabandistas sólo le bastó un par de días mudar su negocio a otro sector de la playa del río. Así, fue elegida la finca “Karina” por una larga explanada, la que le facilitaba la llegada de gomones con mercadería de todo tipo. Incluso llegaban autos y camionetas.
Para no quedar como blanco de burlas, el interventor comenzó a señalar y quejarse por la actividad comercial en la finca “Karina”. Sin tomar cartas el mismo en el asunto, pues posee suficientes facultades como intendente interino de esa localidad.
Allanamientos
Lo cierto es que el fiscal federal de Orán, que ya tenía en la mira a la finca, procedió con un pedido de allanamiento que el juez federal de Orán, Gustavo Montoya, autorizó. Se llevó a cabo el lunes. Ese día, se desplegó una comisión de más de 170 efectivos de todos los colores, a fin de darle algo de crédito al decaído Plan Güemes.
Lo que no se esperaban las autoridades era que, con esta medida de reunir a gendarmes, personal de Prefectura Naval, Policía Federal y de la Provincia, sin querer dieran paso a un descubrimiento que nuevamente dejó mal parado al Ministerio de Seguridad.
Basta con recordar que aún está latente el escándalo que involucra a toda la dotación de policías de la División Antidrogas de Orán. La polémica surgió por el reemplazo de tres ladrillos de cocaína por una masa de ácido esteárico, una sustancia grasa. Como es de uso cosmético, se puede decir que los polinarcos le hicieron un retoque de maquillaje a los ladrillos de cocaína.
Al descubierto
La maniobra se descubrió cuando, hace un mes, se llevó adelante una gran quema de drogas en los hornos de la empresa Zapla en Jujuy. Previo a incinerar la droga, se aplicó una prueba de campo. Esta develó que los tres ladrillos ya no eran de cocaína, sino de dicho acido esteárico.
Por este caso, hay once policías bajo sospechas y un enorme descrédito sobre la policía. Su actual jefe, que trata de evitar toda exposición pública, tuvo que salir a dar notas y tratar de recomponer la credibilidad de la institución policial. De paso, tuvo que darle crédito al gobernador, quien lo designó para dirigir la fuerza provincial.
Sorpresa y media en Finca Karina
Si hasta ahí su puesto comenzó a ser cuestionado, lo sucedido el lunes en la finca le sumará otro fuerte dolor de cabeza tanto al jefe policial como a sus superiores en la cartera de seguridad. Ya a estas alturas, el ministerio es un organismo que parece navegar a la deriva en las aguas del río Bermejo.
Resulta que el lunes, la comisión de interfuerzas irrumpió en la finca convencidos de que su aparición dejaría con la boquiabiertas a los contrabandistas. Pero la sorpresa se la llevaron ellos, cuando el grupo de policías provinciales, integrados por efectivos de Orán, reconocieron a uno de los contrabandistas como uno de los suyos.
Se trataba nada menos que de una suboficial que reviste en la subcomisaría del barrio 9 de Julio, en Orán. Estaba apostada en uno de los puntos de cobro de peaje en el interior de la finca, donde daba cobertura de seguridad a las personas que llegaban a la finca, ya sea para buscar mercadería ilegal procedente de Bolivia, o bien, enviar al otro lado.
La mujer policía, al parecer, ofrecía una especie de servicio adicional de seguridad para los contrabandistas. Por ello, no deja de ser considerada parte de la banda, más aún si se tiene en cuenta que, en su calidad de funcionaria pública, sabía muy bien que lo que sucedía dentro de esa propiedad era totalmente ilícito.
Obviamente, la camarada fue arrestada y está entre los once que serán imputados en los próximos días por haber implementado en la finca una playa ilegal de mercadería de contrabando. No se descarta que esta actividad podría estar relacionada con el lavado de activos procedentes del narcotráfico.