Connect with us

Hola, ¿qué estás buscando?

Elintra.com.arElintra.com.ar

Policiales

El crimen de Tiago a plena luz del día reaviva las críticas por la inseguridad en Orán

En tiempos violentos en Orán, donde los delitos de narcotráfico son la moneda del día, el vil asesinato de Tiago sorprendió a los vecinos, quienes volvieron a hacer foco en inseguridad que reina en ese municipio.

Policía de Salta
Policía de Salta

Dolor e indignación se viven por estos días en la ciudad de Orán, donde ya los vecinos quieren que el gobierno les brinde seguridad, sin temor al momento de salir de casa, ya sea para ir al trabajo, por alguna actividad de esparcimiento, o bien, para ir a la escuela.

El viernes pasado, casualmente, un estudiante de 16 años, Tiago Mendoza, fue asesinado a cuchilladas en la plaza Santa Marta de esa ciudad, frente al colegio Bachiller, donde el menor y, posiblemente, su asesino asistía.

La crónica policial indica que alrededor de las 17, el adolescente, aún con su uniforme, esperaba en esa plaza a que salga su novia, cuando de pronto, llegó al lugar una moto, de la cual bajó el acompañante, otro menor con el mismo uniforme estudiantil, quien sacó un cuchillo y atacó a Tiago por la espalda.

Otros testigos indican que fueron dos los agresores, pero si coinciden en que llegaron en una moto. Tras cometer el brutal homicidio, uno de los menores, el presunto asesino de 15 años, huyó a pie, mientras que el de la moto, lo hizo en el rodado, sin que hasta el momento haya podido ser detenido.

Malvina Mendoza, una tía del chico, aportó datos sobre la hipótesis de que su sobrino fue ejecutado. Sostuvo que el asesino no dijo nada, sino que apareció por detrás y lo acuchilló por la espalda. Luego, ambos forcejearon, tras lo cual el homicida completó su obra con una nueva estocada, lo golpeó en la cabeza, le robó su gorra y escapó.

Indicó que Tiago pidió ayuda a gritos, pero nadie lo socorrió, un fenómeno que se advierte cada vez más seguido de una comunidad que, ante la seguidilla de hechos violentos, cede a la consigna del “no te metas”, haciendo oídos sordos incluso ante los ruegos de ayuda, como el caso de Tiago.

Como pudo, el menor, caminó mal herido hasta el hospital San Vicente de Paul, ubicado a pocas cuadras. Creído que allí estaba su salvación, el joven pidió la ayuda que en la calle le negaron, pero tampoco la recibió. Según los familiares, el chico llegó caminando solo, en estado crítico y no tuvo asistencia inmediata. “Escucharon que decía ‘quiero vivir, por favor, quiero vivir’ y nombraba al otro agresor”, repitió un pariente. Fue un camillero el que se acercó y lo ayudó, pues ya exhalaba sangre por la boca, mientras un médico pasó, lo vio y se fue sin hacer nada por asistirlo.

Para la familia Mendoza claramente hubo “abandono de persona”, mientras los vecinos se preguntan cómo fue que, en el trayecto de la plaza al hospital, Tiago no fue auxiliado, puesto que hay dos edificios policiales, en uno funciona la Unidad Regional y en el otro el 911.

Cuestionamientos sobre la seguridad

Esto despertó nuevamente los cuestionamientos en torno a la seguridad o, en este caso, inseguridad, pues se trató del un hecho violento de sangre cometido a plena luz del día en una plaza pública, frente a un colegio, la cual debió tener, al menos, una consigna policial.

Tampoco se advirtió la presencia de uniformados en el trayecto recorrido hasta el hospital, siendo que el menor tuvo que haber pasado por dos edificios de la policía, sin que se haya tropezado con ninguno. Peor aún, y de ser cierto, sería la situación del personal de salud, el que le habría dado la espalda al menor, lo que no se justifica ni siquiera con el hecho de que haya recibido heridas mortales.

La familia y amigos lloran al menor, al quien describieron como un adolescente tranquilo, respetuoso y sin antecedentes de conflictos. Según sus familiares, asistía a la iglesia y estudiaba en la institución educativa. “No sé por qué le hicieron eso, me lo arrebataron de una forma cruel. No tenía hermanos, éramos muy unidos. Esto no puede quedar así”, dijo su madre.

Como es normal, la familia pide celeridad de parte de la justicia, que atrapen al segundo sospechoso y se aclaren los motivos del brutal crimen, pero, sobre todo, que el o los asesinos “no entren por una puerta y salgan por la otra. Si no se hace justicia, esta persona volverá a atacar y otros chicos estarán en riesgo”.

“Hace poco una alumna del mismo colegio fue atacada por una patota. Esto pasa seguido y no hay medidas para proteger a los chicos”, sostuvo una mujer, quien agregó sus cuestionamientos por la falta de seguridad ante los constantes hechos de violencia protagonizado por grupos juveniles en Orán.