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Policiales

Jésica Gutiérrez: pasó un año y nada se sabe de la joven madre desaparecida en La Caldera

En el Día del Maestro, y desde el año pasado, Salta ve opacado los festejos del Milagro y estudiantil con la desaparición de Jesica Gutiérrez. Pese a los seis millones de pesos de recompensas, la justicia no pudo desentrañar el caso.

Jesica Rodríguez

El 11 de septiembre del año pasado, Jesica Gutiérrez, una joven madre de cuatro hijos, vecina y empleada en una sandwichería del municipio de La Caldera desapareció y nada se sabe de ella. Por datos de su paradero, el gobierno provincial puso a disposición una recompensa de 6 millones de pesos, pero hasta el momento ese incentivo no surtió efecto.

Lo último que se sabe de ella se obtuvo de una cámara de video de la policía ubicada en una plaza pública de esa localidad. De lo filmado ese día, se puede ver a Jesica cuando atraviesa el parque de ese espacio público rumbo a su casa, tras una jornada de trabajo en el local de comidas.

Después de eso, se desconoce absolutamente qué sucedió con la mujer de 33 años, caso que se convirtió en todo un misterio, aún no de la envergadura de la desaparición de María Cash, pero van en camino de serlo, pues no hay siquiera indicios de lo que pudo haber pasado.

A manera preventiva, la Unidad Fiscal de Femicidios inició la investigación de su paradero con numerosas diligencias, entre ellas innumerables rastrillajes en la zona con personal de la División Búsqueda de Personas Desaparecidas, de la unidad de Canes de la Policía y efectivos procedentes de Tucumán y Catamarca.

Mientras las manifestaciones iban de menor a mayor, se realizaron numerosas entrevistas con vecinos y casi todos los habitantes de La Caldera, pero tampoco se obtuvieron indicios del paradero de la mujer.

De las tareas de campo, sólo se pudo conseguir las imágenes en las que se la ve cruzando la plaza rumbo a su casa. El resto de las cámaras, tanto públicas como privadas, no arrojaron más avistamientos de la mujer, ni otros movimientos que merecieran una investigación más profunda.

La madrugada en que desapareció, se estableció que Jesica subió tres estados a su perfil. El último, llegando a su casa, fue borrado después. Luego de eso, su teléfono apareció como apagado, sino ningún registro de otra conexión.

La pista de la expareja

A los días, sin embargo, surgió un segundo indicio que asustó a la familia y a los vecinos. El 15 de septiembre se conoció el hallazgo del cuerpo sin vida de Dardo Mamaní, ex pareja de Jesica. El cadáver fue encontrado cerca de los barrios El Durazno y El Nogalar, del otro lado de un zanjón, cerca de un cerro.

Este hallazgo provocó un cimbronazo en las tareas de rastrillajes que ya habían iniciado, tanto con personal de Infantería y Caballería de la policía, como de los vecinos y, por detrás, la colaboración del intendente Diego Sumbay y el senador departamental Miguel Calabró.

La muerte de Mamaní, adjudicada a un supuesto suicidio, despertó entre los investigadores y vecinos una premonición que aún sobrevuela el caso. Todos en el pueblo lo apuntaban como el responsable de la desaparición de Jesica, pero como la fiscalía no pudo encontrarle nada raro al investigarlo, quedó libre, tras lo cual se habría matado para llevarse el secreto a la tumba.

En declaraciones públicas, una hermana de Jesica dijo que lo había denunciado porque el hombre no aceptaba su decisión de terminar con la relación de pareja. Se sospecha que cuando aún Gutiérrez y Mamaní vivían en la misma casa, la mujer fue asesorada para que haga una denuncia y un pedido para que se excluyera a su pareja, diligencia que se formalizó.

“Ella no quería saber más la relación, él no entendía”, sostuvieron personas de su entorno. La describían como trabajadora y una amante del deporte. Dicen que era muy buen jugando al fútbol, por lo que era muy conocida y querida en el pueblo.