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Salta

Peleas, cuchillos y reclamos: La Municipalidad de Salta empañó la Fiesta del Señor y la Virgen del Milagro

Estos hechos no son aislados y se entrelazan con los que denunciaron los puesteros, días antes.

Municipalidad de Salta

SALTA – El clima de fe y devoción que inundaba Salta con la llegada de la Fiesta del Milagro se vio empañado por episodios que dejaron en evidencia la tensión entre los sectores más humildes y la Municipalidad de Salta. Los puesteros y feriantes que en lugar de experimentar paz y fraternidad, se vieron sumidos en conflictos que alcanzaron el nivel físico y evidenciaron un abandono por parte de Emiliano Durand, como ya habían denunciado anteriormente.

Previo al acto central, se registraron escenas alarmantes entre vendedores ambulantes que quisieron aprovechar el caudal de gente para poder vender sus productos. Dos mujeres pelearon entre sí, mostrando una competencia desesperada por los lugares más visibles.

Una de las mujeres involucradas en la pelea sacó un cuchillo y pinchó los globos de otra vendedora ambulante. Lo que debía ser un momento de unión y alegría se tornó en reflejo de frustraciones acumuladas. Inseguridades y competencia voraz en un ambiente donde los recursos escasean y las reglas no siempre parecen claras ni justas.

También hubo otro hecho aún más violento, que terminó con empleados municipales y trabajadores informales lesionados. Ambos grupos se enfrentaron justamente por los espacios disponibles. La orden de Emiliano Durand era que no había reordenamiento para nadie, con lo cual, derivó en una brutal batalla campal.

La Municipalidad de Salta en el medio de la polémica

Estos hechos no son aislados y se entrelazan con los que denunciaron los puesteros, días antes. Acusaron al intendente Emiliano Durand por haberlos enviado lejos de la fiesta. En un lugar donde la gente no llega. Hubo malestar, gritos, llanto, pero nada cambió. Durand ya había dado órdenes estrictas y así se cumplieron.

Según varios puesteros, la Municipalidad de Salta asignó a los trabajadores lejos del movimiento de visitantes, mientras otros feriantes vinculados a la escuela de emprendedores del intendente obtuvieron los mejores espacios, esto último fue agregado por el periodista Abel Díaz, de DNI Salta.

Por un lado, la fiesta mayor. La fe, la tradición. Pero por otro, el desencanto de quienes ven que su esfuerzo no es suficiente para superar la barrera de una organización que parece favorecer selectivamente. Momentos de conflicto como el del cuchillo o las peleas entre puesteros y municipales no solo visibilizan la competencia por sobrevivir.

Milagro opacado

Exponen la vulnerabilidad de quienes no tienen respaldo institucional, solo el deseo de trabajar honestamente. La otra cara del Milagro en Salta exige una mirada crítica. No alcanza con celebrar el fervor y la devoción si detrás quedan puesteros frustrados. Emprendedores sin respuesta, familias que no sacan cuentas alegres tras invertir lo que tienen.

Para que la Fiesta del Milagro sea verdaderamente de todos, se debe reclamar transparencia, equidad en la asignación de espacios. Y una gestión municipal que reconozca que la fe está también en quienes venden un globo. Una artesanía o un alimento, con sacrificio y dignidad.