SALTA – Dirigentes libertarios salteños, con Carlos Zapata a la cabeza, salieron a instalar la idea de que en Salta existe una “campaña” para desprestigiarlos. “Hay una campaña de difamación contra Emilia, con el fin de restar votos dentro del partido para dificultad su acceso al Congreso de la Nación”, dijo el diputado Carlos Zapata, en referencia a Emilia Orozco.
Lo que no dicen es que las agresiones y ataques más virulentos llegaron siempre de su propia tropa, con la candidata a senadora a la cabeza. Ahora se disfrazan de “víctimas”, dijeron en otros sectores políticos.
Para Zapata, la candidata a senadora “es una persona totalmente transparente, íntegra, trabajadora. Es una genia, una ídola total”. E inmediatamente lanzó dardos contra la prensa: “Se ha llegado al extremo de las incitaciones al odio. El periodismo pautado es el que impera en Salta y nosotros tenemos poca posibilidad de tener un micrófono, una cámara”, afirmó.
Recuerdan que fue Emilia Orozco quien insultó a dirigentes de la oposición
Dirigentes enrolados en partidos de la oposición, sostienen que el problema para La Libertad Avanza es que la memoria colectiva todavía funciona. ¿De qué campaña hablan cuando fue Emilia Orozco, la diputada que preside la Comisión de Libertad de Expresión sin abrirla en un año, quien insultó a dirigentes que no comulgan con su espacio, descalificó a periodistas, cuestionó a los jubilados y despreció a las organizaciones sociales? ¿No eran ellos los que hablaban de “dinamitar” todo lo que no encajara en su dogma?
La paradoja es enorme: quienes se cansaron de agraviar ahora se horrorizan porque alguien les responde. Se venden como “perseguidos” cuando en realidad son los campeones del agravio. La víctima perfecta, pero fabricada en laboratorio., señalan en los mismos sectores.
La estrategia libertaria es clara: cuanto más solos quedan en el escenario político, más gritan que hay un complot en su contra. El problema es que esa victimización choca con su propio prontuario de violencia discursiva y con la soberbia de quienes se autoproclamaron “la nueva política” pero actúan con las mañas más viejas del manual, afirman quienes cuestionan la actitud de la principal candidata libertaria.